Los niños son una fuente interminable de alegrías, pero también son tan listos que pueden llegar a manipularnos de la manera más cínica y con nuestra participación. Eso pasa mucho cuando están en edad escolar y que atraviesan o enfrentan la mayoría de los problemas con el mundo fuera de su hogar y familia.

Pero a veces nos sentimos unos tiranos pues es difícil saber hasta dónde ceder y cuando ponernos estrictos. Nadie nos prepara para estos dilemas.