Un estudio británico afirma que el sexo del recién nacido está relacionado con la dieta que sigue la madre al momento de concebir. Más glucosa ayuda a que sea niño y una dieta baja en calorías que sea niña. Estas son afirmaciones que se respaldan en estudio realizado entre 740 madres primerizas británicas.

Esta nueva investigación de las universidades de Exeter y Oxford aporta evidencias de que el sexo del bebé está relacionado con la dieta de la madre, por ejemplo, las mujeres que realizan dietas bajas en calorías o que se saltan el desayuno en el momento de concebir un hijo son más propensas a dar a luz niñas, o los embriones masculinos toman ventaja con altos niveles de glucosa en la madre. Pese a que el sexo del bebé es determinado genéticamente por los padres, se dice que el cuerpo de la madre puede favorecer el desarrollo de un sexo específico. Con todo, se desconoce cuál es el mecanismo exacto que opera en esos casos.

El estudio fue realizado entre 740 mujeres británicas que estaban embarazadas por primera vez y que desconocían el sexo de sus bebés. Entre las mujeres que comían más, el 56% ha tenido hijos, frente al 45% de las mujeres que comían menos. Además de consumir más calorías, las mujeres que han tenido hijos ingerían, por lo general, una mayor cantidad de nutrientes incluyendo potasio, calcio y vitaminas C, E y B12. También hay una correlación entre las mujeres que toman cereales en el desayuno y tienen hijos varones.

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En busca de la fertilidad
Averigua tu fecha de ovulación
Hay mayores probabilidades de embarazarte justo antes y después del día de tu ovulación. Si quieres determinar esos días en tu ciclo, que son el mejor momento para tener sexo con tu pareja, puedes conseguirlo con un sencillo cálculo. Por ejemplo, si tu ciclo dura 28 días, tu ovulación es el 14 día, es decir, a la mitad. Si tu primer día de regla ha sido el 3 de junio, tu probable fecha de ovulación es el 16 de junio. Sin embargo, si tu ciclo menstrual es mayor de 35 días, menor de 21 días o eres irregular, los cálculos pueden ser inexactos, así que debes consultar con tu ginecólogo.
AP

En busca de la fertilidad

    Averigua tu fecha de ovulación
    Hay mayores probabilidades de embarazarte justo antes y después del día de tu ovulación. Si quieres determinar esos días en tu ciclo, que son el mejor momento para tener sexo con tu pareja, puedes conseguirlo con un sencillo cálculo. Por ejemplo, si tu ciclo dura 28 días, tu ovulación es el 14 día, es decir, a la mitad. Si tu primer día de regla ha sido el 3 de junio, tu probable fecha de ovulación es el 16 de junio. Sin embargo, si tu ciclo menstrual es mayor de 35 días, menor de 21 días o eres irregular, los cálculos pueden ser inexactos, así que debes consultar con tu ginecólogo.

    Come mejor
    El 12 por ciento de los casos de infertilidad son resultado de mujeres que pesan demasiado o muy poco. Tener una buena alimentación puede mejorar tus probabilidades de concebir. Come más fruta fresca y verduras, lo cual te hará consumir menos calorías y le aportará nutrientes necesarios a tu cuerpo. Elimina el alcohol por completo, porque puede tener efectos nocivos en la concepción y dañar al feto. Las dietas demasiado estrictas pueden perjudicar tus probabilidades de concebir, así como los trastornos de la alimentación como anorexia, bulimia o comer compulsivo.

    Relájate un poco
    La relajación es importante para tu salud y podría ayudarte a concebir. Algunas mujeres aseguran que quedaron embarazadas justo después de aprender a relajarse. Aunque no hay evidencias de que la relajación ayude a la concepción, aprender a relajarte te servirá para manejar mejor el estrés y la ansiedad que puedes sentir por la fertilidad. Para empezar, practica una actividad como el yoga, el tai chi o la meditación; aprende con un entrenador personal, con un libro o en Internet. Haz técnicas respiratorias o relajaciones musculares, contrayendo progresivamente un músculo y luego relajándolo; comienza por los dedos de los pies y ve subiendo hasta la cabeza.

    Mejora tu condición física
    Está comprobado que el ejercicio moderado puede ayudar a concebir, porque reduce la grasa corporal, la cual está relacionada con las hormonas y la fertilidad. Debido a que el 30 por ciento del estrógeno viene de las células adiposas, si hay grasa en exceso o hay demasiado poca, puede alterar tu equilibrio hormonal, disminuyendo tus probabilidades de concebir. Si no haces ejercicio regularmente, comienza con alguna actividad física diaria. Con 30 minutos al día, cinco días por semana, podrás hacer una diferencia en tus niveles de grasa. Pero no exageres demasiado, porque el ejercicio excesivo también puede afectar tu fertilidad. Los ejercicios ideales son los de bajo impacto, como salir a caminar.

    Prueba posiciones sexuales
    Hay ciertas posiciones sexuales que pueden ayudarte a concebir. Para quedar embarazada, los espermatozoides deben ser depositados lo más cerca posible de tu cuello uterino. Así que evita tener sexo en posiciones en contra de la gravedad (de pie o sentada sobre tu pareja). También debes evitar que los espermatozoides escurran hacia afuera de tu vagina; dales suficiente tiempo para que viajen hasta el cuello uterino, y eleva tu cadera con un par de almohadas por un rato.

    Las posiciones que te dan más probabilidades de que haya fecundación son:
    * El misionero. Con el hombre arriba permites una penetración más profunda.
    * Por detrás: Esta penetración es eficaz en mujeres con el útero inclinado.
    * Acostados: Estando uno junto al otro se expone más el cuello uterino a los espermatozoides.
    Hay estudios que indican que el orgasmo femenino también es importante para lograr la concepción, porque las contracciones que lo acompañan pueden ayudar a llevar a los espermatozoides más cerca del cuello del útero.



Una de las investigadoras de la Universidad de Exeter, la Dra. Fiona Matthews de la Universidad, piensa que este estudio podría explicar porqué en los países desarrollados, donde las mujeres jóvenes optan hoy en día por consumir pocas calorías, la proporción de nacimientos de varones está disminuyendo. Además, ve esta investigación como un mecanismo 'natural' para que la madre tenga una posibilidad de controlar con la dieta el sexo de su bebé.

Dejemos claro que no hay que cambiar lo enseñado en las clases de biología: el sexo de los seres humanos está determinado genéticamente por los espermatozoides (que pueden llevar el cromosoma femenino X o el masculino Y), y eso es inamovible. Sólo que la dieta de la madre parece aquí ejercer una influencia que antes no se conocía.

Es importante también saber que el estudio no mostró que existiera relación entre el peso de las mujeres, el estilo de vida o su salud, así que no lo asocies a que una mujer moderna tendrá niña o una mujer delgada. Ni tampoco influyó el hecho de fumar o ingerir cafeína. Además, en este estudio se habló de la dieta al momento de concebir al bebé, la dieta durante el embarazo no juega papel alguno en el sexo del feto.