No es gratuito encontrar que a los niños a quienes les va mejor en la escuela son generalmente niños que con facilidad hacen amigos, niños que están siempre listos para cooperar y niños que saben controlar sus emociones.

Los niños que tienen sólidas habilidades sociales y emocionales tienen más amplias posibilidades de que les vaya bien en la escuela y en general en su vida, que los niños que no tienen estas destrezas. De ahí que es muy importante como padres trabajar permanentemente en ayudarles a nuestros hijos a desarrollar confianza en si mismos, auto-control y habilidades sociales, como la facilidad de hacer amistades.

Desarrollar la confianza en si mismos: Los niños que tienen una buena autoconfianza son niños que tienen actitudes de comprometerse con el logro, para ellos todo es posible y siempre sienten la confianza de que quieren y pueden hacer las cosas y están dispuestos a asumir el reto así se les plantee una tarea que parezca compleja o difícil.

Estos niños no se dan por vencidos con facilidad, por el contrario, intentan de una u otra forma hasta obtener sus logros. Para ayudar a nuestros hijos a desarrollar este tipo de actitudes una buena estrategia es proveerles proyectos y materiales que los reten y les ayuden reforzando destrezas (eso si es importante que sean actividades, proyectos y juegos acordes con su edad pues algo inapropiado podría frustrarles por no poder terminar la tarea exitosamente). Inventen juegos, hablen y compartan alrededor de los intereses que vas descubriendo en tu hijo y motívalo para experimentar, cuestionarse y encontrar respuestas a sus curiosidades a la vez que se divierten juntos.

Aprender el auto-control: Los niños que han logrado auto-control son capaces de manejar sus emociones y afrontar situaciones difíciles de maneras amables, positivas y constructivas, en vez de hacer dramas de frustración y rabietas. Los niños que se saben controlar son amigos de hablar del problema y buscan la manera de discutir y hacer acuerdos en lugar de empezar a llamar con palabras feas y ofensivas a otros niños o en vez de recurrir a las amenazas con los demás para lograr los propósitos de sus pataletas.

Claro, que este autocontrol es algo que el niño irá aprendiendo e irá interiorizando a medida que empiece a hablar y a saberse comunicar, siempre y cuando se le encamine bien. Como padres y educadores de nuestros niños es mucho lo que podemos hacer para lograr esta misión. Ya en la etapa preescolar se puede ir abonando este terreno...después de que pasen la época normal de las pataletas y berrinches (como entre los 2 y 3 años) puedes empezar a hacer de éste un proceso más racional enseñándole a tu hijo a calmarse, a relajarse y a utilizar palabras para expresar claramente sus necesidades y deseos, como también sus frustraciones y disgustos.

Por ejemplo enséñale que no debe gritar ni tirarse al piso si un compañerito de su jardín le quiere pegar, anímalo a tratar de arreglar primero expresándose: "¡Para eso, no más! No quiero que me pegues. No me gusta que juegues así conmigo". Y en las típicas disputas por juguetes invítalo a buscar formas para resolverlas: "Estoy jugando con este muñeco, no me lo quites así que ya pronto va a ser tu turno". Dale ejemplos, recrea situaciones para que tu pequeñín tenga ideas como las de tomar turnos al jugar y referencias que le ayudarán a controlar mejor sus emociones y en particular su rabia.

Entablar relaciones de amistad: Somos seres sociales y por supuesto que todos los niños necesitan un amigo, sentirse queridos, apreciados y tener a alguien con quien jugar, divertirse, y a medida que crecen alguien con quien hablar; su compañerito de aventuras. Cuando sienten que alguien no los quiere, los niños entristecen y se sienten solos. Y a medida que pasa el tiempo hay niños que ya al entrar en la escuela elemental empiezan a tener problemas de aprendizaje muy estrechamente relacionados con su retraimiento y dificultad de hacer amigos, hasta el punto que se resisten a ir al colegio.

Es importante que en nuestro rol de padres apoyemos a nuestros hijos para que hagan amigos y ayudemos orientándolos para mantener esos bonitos vínculos de amistad. Desde pequeños los niños aprenden con el ejemplo y al ver su entorno y sentir la forma en que son tratados. Envía tu comentario