Casi que tiene que hacer malabares para enfrentar las obligaciones del día. Se despierta temprano en función de sus dos hijas adolescentes. Con ropa deportiva, sin gota de maquillaje, las lleva al colegio, se dirige al gimnasio, tal vez uno de los pocos momentos que se dedica a ella, y una hora después empieza a devorar periódicos, investigar en la Internet, prepararse para la reunión editorial y dar más que la cara en Noticiero Univisión, donde lleva dos décadas.

De algo está convencida Maria Elena Salinas: sale de su casa para enfrentar un día que nunca será igual a otro. No hay rutinas en su vida. Lo inesperado es la única seguridad de su trabajo. ¿Qué guerra estallará? ¿Qué desastre natural afectará? ¿Qué dignatario o celebridad le confirmará la entrevista solicitada? ¿Qué viaje tendrá que hacer para cubrir la noticia mundial?

Sin embargo, detrás de esta periodista, que se confiesa tímida, que va al mercado y hace sus compras, firma autógrafos y acepta retratarse con quien se lo pide en la calle, hay una mujer como cualquier otra, con las preocupaciones de cualquier madre.

Hay una mujer que enfrenta crisis como fue su divorcio. Una separación dura de su segundo esposo y padre de sus dos hijas, el periodista Elliott Rodríguez, quien llegó a pelear en tribunales que Salinas debía pasarle una pensión alimentaria por los ingresos superiores que ella devengaba en comparación con él.

Elliott presentó documentación, según constató el periódico 'The Miami Herald en el 2007', que Salinas ganaba $2 millones al año versus los $300.000 anuales de él. La realidad en este 2010, es que hay una María Elena Salinas que ha vencido estas pruebas, que se aleja de los conflictos y que busca la salud emocional de su familia y la de ella como el soporte principal de sus hijas: Julia de 15 años, y Gaby de 12 años.

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¿Cómo enfrentaste el divorcio y tu actual vida como madre soltera con tantas obligaciones económicas?
No sólo soy madre soltera, sino que también mantengo sola a mis hijas. Cuando ya son adolescentes ya tienen edad para entender ciertas cosas, en las que yo le puedo explicar por qué estoy ausente por razones de trabajo, incluso llevarlas conmigo a mi trabajo, lo que he hecho muchas veces. Incluso en viajes de trabajo, ellas han estado conmigo. Es vital encontrar ese balance entre vida familiar, el estar con ellas y mi profesión. No podemos dejar de trabajar porque tenemos que mantener a nuestros hijos, pero sí tenemos la posibilidad de mostrarles lo importante que es ser una mujer independiente y el potencial que ellas tienen también para ser mujeres independientes. Ellas en el futuro podrán enfrentarse a situaciones adversas y manejarlas. Lo importante es educarlas para que puedan sacarle un ángulo positivo a una situación no planeada como es un divorcio.

¿Cómo asumieron las niñas el divorcio?
Yo creo que he hecho un esfuerzo muy grande, pero muy pocas cosas han cambiado en sus vidas. Ellas tienen una buena relación con su padre, ellas ven a su padre bastante, así que lo importante es que no sientan que hay algo ausente en sus vidas. Ellas tienen a su mamá y a su papá, siguen con su educación, con su vida social con sus amigas. Muy pocas cosas han cambiado en sus mundos con la única excepción de que su mamá y su papá ya no viven juntos.

'Soy la hija de mi padre' fue un libro con mucho éxito editorial. ¿Podemos esperar otro en el 2010?

No tengo en plan ningun libro, pero ya no puedo decir que no rotundamente, ni me cierro a nada. El 2009 fue un año difícil porque tuve mucho trabajo en casa, en Univisión, con mis columnas para la radio y periódicos, realmente quiero encontrar ese balance y organizarme bien antes de entrar en ese nuevo proyecto, porque de lo contrario, en qué momento disfruto a mis hijas, mi vida. El tiempo pasa rapidísimo y cuando vienes a ver te pasaron 10 años de tu vida. Quiero bajar el ritmo de trabajo, no quiere decir que no voy a trabajar, pero tengo que bajar la intensidad por mi propia salud, por la salud de mi vida familiar.

¿Qué planes tienes para este año?
A nivel profesional tenemos mucho que cubrir. Es un año de muchas noticias, un año electoral en el Congreso, en el que esperamos que la reforma migratoria sea una realidad y esperemos que el censo sea muy importante también, pero aparte de todo esto, espero encontrar ese balance que llevo 20 años buscando y que todavía lo sigo buscando y creo que este año lo voy a encontrar.

Recibiste el 2010 esquiando en Colorado con tus hijas. ¿Cómo fue la experiencia?

Estuvimos ocho días en la nieve, con mucha gente de Miami, acostumbrada al sol, y que ahora decidió pasarla en la nieve. No me había percatado que termina una década y comienza otra nueva y, además, yo cumplo años el 30 de diciembre, entonces para mí es como que todo empieza y me puse mucho a analizar este año, y ver qué puedo hacer para mejorar como persona, madre, amiga y sacar provecho a la vida.