"Mami, ¿has visto mi libreta de ciencias?", "Creo que dejé el texto de matemáticas en mi casilla", "No encuentro mi uniforme por ningún lado, ¿me ayudas a buscarlo?", "¿Dónde está mi otro zapato?". ¿Acaso alguna de estas preguntas suena familiar? Muchos olvidos, despistes y descuidos de los niños resultan en malas calificaciones o la pérdida de objetos valiosos. Un niño organizado no nace, se hace.
Niños organizados, hogares desenredados
Lo ideal es que desde pequeños se le enseñe a los niños a ser organizados en el hogar hasta que se convierta en un hábito.
1. Enseña con el ejemplo. No puedes esperar que tu niño se organice si estibas de correo sin abrir se encuentran en la cocina y montañas de ropa permanecen sin doblar por días.
2. Itinerario. Trata de establecer y honrar un horario de cena y de ir a la cama. Esto ayudará a los niños a seguir un patrón en la casa.
Niños organizados, hogares desenredados
3. Todo tiene su lugar. Designa un espacio para juguetes, materiales escolares y ropa. A los pequeñines enséñales a colocar los juguetes en los canastos o gavetas señaladas para eso. Hazle entender que esperas que los juguetes que no esté usando estén guardados. Ayúdalo hasta que se convierta en una costumbre.
4. Apunta. Los avances de la tecnología no se comparan a un calendario grande de pared. Colócalo en un lugar donde cada miembro pueda verlo y apuntar sus eventos. Ahí estarán anotadas también citas médicas, prácticas deportivas y actividades familiares. De esta manera todos están al tanto de las actividades y compromisos de los demás.
Niños organizados, hogares desenredados
5. Listados. Mantén una lista de "Necesitamos..." que se actualice cada semana. Colócala en un tablero o en el refrigerador. Pídeles a todos que apunten los comestibles o materiales que se están acabando y que necesitan comprarse para evitar carreras de última hora. Esto será de gran ayuda para quien hace la compra de víveres y artículos del hogar.
6. Estación principal. Designa un espacio donde los niños colocarán sus bultos, loncheras y, si aplica, abrigos, bufandas y botas impermeables. Puede ser un canasto, un armario o en el cuarto de lavandería, donde más conveniente y accesible sea para facilitar la salida temprano en la mañana.
Niños organizados, hogares desenredados
1. Papel y lápiz. Si tu hijo no tiene una agenda escolar asignada por la escuela, cómprale una. Pídele que apunte cada asignación y fecha de examen que se anunciaron ese día. Al final del día debe revisar su lista y asegurarse que tiene todos los materiales necesarios.
2. Establece una rutina. Determina un horario o tiempo para completar las tareas. Tal vez funciona mejor que los niños hagan sus asignaciones tan pronto llegan de la escuela o puede ser que respondan mejor después de una merienda o 30 minutos de televisión o de relajación. Es importante que tengan un lugar definido donde realizar tareas que sea tranquilo y donde puedan mantener sus útiles.
Niños organizados, hogares desenredados
3. Planificar. Enséñales las ventajas de planificar y anticipar. Muchos niños relegan proyectos asignados con mucho tiempo hasta la noche antes de entregarlos. Ayúdalo a dividir las tareas extensas o proyectos especiales en partes, para que la pueda completar en el periodo de tiempo determinado. Enséñale a crearse una meta diaria con el proyecto hasta que esté finalizado.
De la misma forma, antes de que el niño se acueste a dormir, debe dejar listo su bulto para el día siguiente con sus tareas, libros y materiales. Su ropa también debe estar escogida para evitar corre y corres en la mañana.
Niños organizados, hogares desenredados
4. Día de limpieza. El viernes, antes del comienzo oficial de la diversión de fin de semana pídeles que revisen sus mochilas y las limpien de papeles o notificaciones que no necesitan. Es una oportunidad para atender cualquier comunicación que haya sido pasada por alto, rescatar comestibles que se hayan quedado en el bulto y asegurarse de que no haya una tarea pendiente que ponga a todos a correr el domingo en la noche. Únete poniendo en orden tu cartera o maletín.
Niños organizados, hogares desenredados
5. Un poco de desorden. Ojo, no confundas organización por régimen militar. No debe causar mayor ansiedad que un lápiz esté fuera de lugar. Establece una estructura que haga que el hogar funcione como una máquina bien aceitada, no que cree tensión por su rigidez. Permíteles espacio para que ellos establezcan su orden, ya sea su baúl o canastos de juguetes.
6. Resalta su progreso. Motiva al niño con palabras de aliento y resaltando las ventajas de estar organizado.









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