Cuando el ejercicio durante el embarazo es supervisado y de baja intensidad, ofrece beneficios de salud para las mujeres sin modificar el tipo de parto que tendrán, según explica un estudio publicado en el American Journal of Obstetrics and Gynecology.

El equipo del doctor Rubén Barakat, de la Universidad Politécnica de Madrid, en España, comparó los resultados de los partos de dos grupos de 80 mujeres.

Uno de ellos había realizado ejercicios supervisados de tonificación muscular y ejercicios articulares, durante la segunda mitad de la gestación. El otro grupo de mujeres, no realizó ningún tipo de ejercicio. Al final del estudio, en ninguno de los casos se observaron efectos adversos con respecto al parto que tuvieron.

En el grupo que hizo ejercicio supervisado, 51 mujeres tuvieron un parto vaginal, 10 necesitaron asistencia con instrumentos y 11 tuvieron cesárea, comparado con el 50, el 9 y el 11 por ciento, respetivamente, en el grupo que no hizo ejercicio.

Ambos grupos necesitaron anestesia epidural por igual y los mismos tiempos para alcanzar dilatación completa y el parto. Además, los recién nacidos fueron igualmente saludables.



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