Luego de examinar más de una decena de circunstancias que pueden incrementar las posibilidades de obesidad, casi todas eran más comunes en los niños hispanos y afroestadounidenses que en los de raza blanca. Por ejemplo, los ingresos familiares influyen en esto, pero también las costumbres y creencias culturales.

En el estudio de disparidades raciales, los factores de riesgo examinados incluyeron: el que las madres hayan fumado durante el embarazo; el aumento de peso inusualmente rápido en los pequeños; el comenzar a recibir alimentos sólidos antes de los cuatro meses de edad; el que las madres presionen rutinariamente a los niños pequeños a que coman más; el que los infantes duerman menos de 12 horas diarias entre los seis meses y los 2 años de edad; y el permitir que los niños muy pequeños ingieran bebidas azucaradas, comida rápida y/o que tengan televisores en su habitación.

Además, otro estudio también preocupante, encontro indicios de inflamación en niños obesos, incluso de 3 años. La inflamación ha sido vinculada con la obesidad en adultos y se piensa que incrementan las posibilidades de desarrollar enfermedades del corazón.

Se desconoce qué tan significativos puedan ser en los primeros años de la niñez, pero la principal autora del estudio, Asheley Cockrell Skinner, de la Universidad de Carolina del Norte, dijo que nunca pensó que podrían encontrarse en niños tan pequeños. "Creemos que las células de grasa en el cuerpo generan inflamación, y que la inflamación provoca daño en los vasos (sanguíneos)".

Los resultados sugieren que los niños de 3 años con inflamación ya podrían tener cambios en sus arterias que podrían hacerlos propensos a padecer problemas cardíacos posteriormente, aunque es necesario examinar eso en investigaciones futuras, señaló.

Esto ayudan a explicar las tasas desproporcionadamente elevadas de obesidad en los niños de las minorías. El 20% de los niños hispanos y de raza negra de entre 2 y 19 años son obesos, frente al 15% de los blancos, muestran datos recientes del gobierno.

Las minorías corrían más riesgo que los de raza blanca casi por cada niño.