Con mayor frecuencia vemos titulares sobre idilios entre estudiantes y maestros. Un romance entre un menor de edad y un adulto, además de ser un delito, puede hacer un impacto negativo difícil de superar en la vida sentimental y sexual de una chica o un chico.

Los estilos de vida modernos hacen que nuestros hijos pasen más tiempo en la escuela que en el hogar, lo que podría propiciar esta mala conducta. Muchos ni siquiera consideramos que nuestros hijos puedan ser víctimas de un adulto que está supuesto a cuidar por su salud y seguridad mientras está fuera del hogar. Además de enseñar, parte de la responsabilidad de los maestros es velar por el bienestar físico, emocional, social e intelectual de sus alumnos.

¿Cómo proteger a nuestros hijos de iniciar una relación impropia con sus maestros?


Los maestros no están supuestos a ser compinches con sus estudiantes. Hay algunos que en el interés de ser aceptados y considerados populares pasan de ser amigables a ser amigos, una línea que no se debe cruzar. Una de las conductas que delata a un depredador es un maestro que se considere un igual con sus estudiantes.

Tienes que estar pendiente a:

Un profesor que pase tiempo a solas con un estudiante o un grupo de estudiantes.

Un maestro que compra obsequios o presta mucha atención a un estudiante o a un grupo especial de estudiantes.

Un maestro que se viste, habla y actúa como un estudiante.

Un docente que discute o habla de su vida personal con sus estudiantes.

Un maestro que envía mensajes de texto o hace llamadas a estudiantes sin la autorización de los padres.

Un maestro que no tiene amigos entre sus colegas.

Los comportamientos antes mencionados no son prueba de que algo impropio esté sucediendo, puede tratarse de mal juicio o inmadurez departe del profesor. Tal vez con un poco de dirección pueda mejorar su comportamiento y ejercer mejor su trabajo. Si notas algunas actitudes de las de arriba haz lo siguiente:

Anota tus preocupaciones con descripciones específicas de lo que hayas visto o escuchado. Incluye fechas y hora si es posible.

Habla con un miembro de la administración de la escuela. Explícale tus preocupaciones y pídele que te haga saber si alguna acción fue tomada.

Habla con tu hijo sobre lo sucedido y pregúntale cómo se sintió; ¿confundida? ¿asustado? ¿incómoda? Comparte esta información con la administración escolar.