Un nuevo estudio ha revelado que los hijos de aquellas parejas que discuten permanentemente, son más propensos a tener problemas de conducta y también sufrir alteraciones en su salud mental durante la adultez.

"La exposición de un niño a la violencia por parte de sus padres, es hoy considerada como una forma particular de maltrato que puede tener serias consecuencias en los chicos", se explica en la investigación publicada en la revista especializada Journal of Epidemiology and Community Health.

De los 3,023 adultos entrevistados para este estudio, el 16% admitió haber sido testigo de episodios violentos entre sus padres antes de cumplir 18 años, mientras que la gran mayoría refirió que además de esos antecedentes, la situación financiera, la crisis, el miedo al futuro o la incertidumbre con respecto a éste, el estrés, la situación de pareja, las enfermedades de los mayores y el desempleo son condiciones que pueden influir en el desarrollo de un episodio desagradable.

Detalles sobre el estudio
Un grupo de investigadores franceses realizó y analizó las entrevistas realizadas a más de 3 voluntarios adultos. En el cuestionario se preguntó sobre la situación actual de los participantes en los aspectos afectivo, social, laboral, económico y familiar.

Pero también se indagó sobre sus antecedentes, para averiguar si sus padres peleaban cuando ellos eran chicos, qué tipo de discusiones y por qué motivo tenían, si se había producido un divorcio en la familia, si se habían generado situaciones de abuso físico, sexual, de violencia o maltrato, y si existían antecedentes de alcoholismo.

De igual manera se consideraron factores como la tendencia a la depresión (o el desarrollo del cuadro), los deseos suicidas y las actitudes frente a la pareja y los hijos.

"Luego de considerar todas las variables -tanto las mencionadas por los voluntarios como las que ellos mismos relataban sobre su historia- concluimos que aquellos adultos que de niños habían estado expuestos a numerosos episodios de violencia, peleas o discusiones entre sus padres, presentaban 1,4 más posibilidades de sufrir depresión, tres veces más chances de verse involucrados en episodios de violencia conyugal y cinco de ejercer maltrato sobre sus hijos", sostuvieron los responsables del estudio.

"La idea de este análisis no es juzgar sino concientizar sobre lo importante que es brindarle a los chicos un ambiente familiar armónico y de amor en el cual puedan desarrollarse plenamente", concluyeron.

Para conocer más sobre el tema, Pro-Salud News dialogó con una experta en el tema, la licenciada Alejandra Libenson, psicopedagoga, psicóloga y terapeuta especialista en Crianza y Vínculos Familiares.

"Cuando pensamos y consideramos la historia psíquica de una persona, tenemos que hacerlo en términos de causa-efecto. De manera que si bien no es posible afirmar que una mujer o un hombre por haber tenido una familia disfuncional vaya a tener elecciones del mismo tipo en su vida adulta, sí es verdad que la historia familiar suele operar como modelo, generando además una cierta predisposición a repetir formas de vincularse, no sólo con una pareja sino también en el ámbito social".

"Desde este punto de vista, si no se trabaja sobre el tema que haya generado un conflicto o tenido cierto efecto traumático, es posible que una persona replique durante su adultez en forma activa aquello que como niño vivió de manera pasiva", continuó la especialista, autora del libro 'Criando hijos, creando personas'.

Por su parte, el doctor José Eduardo Abadi, médico psiquiatra y psicoanalista, también consultado por Pro-Salud News dijo: "Las peleas y discusiones dentro de una pareja y por ende de una familia, no sólo afectan a los chicos sino también a las personas que protagonizan esa situación, el hombre y la mujer. Por ende, siempre es preferible, dentro de lo posible evitar ese tipo de momentos para no alterar la armonía familiar y no abrir el camino para las consecuencias a futuro".

Fuente: Pro-Salud News