La estimulación y comunicación de la madre con su bebé en sus primeros doce meses, es muy importante para lograr que los niños sean inteligentes y capaces de desenvolverse con eficiencia y seguridad en su vida escolar. De lo contrario, podrían originarse serios problemas en el lenguaje y aprendizaje en el futuro de los pequeños.

Así lo señala Edith Saraga de Peisach, psicóloga experta en problemas de desórdenes y aprendizaje, autora del libro 'Amor en pañales', quien se ha dedicado en estos últimos 25 años a buscar fórmulas especiales para educar a niños desde edad temprana. Saraga ha creado, en Miami, Florida, un programa educativo llamado 'Baby Stars', en el que brinda clases de estimulación a niños de tres meses hasta los cuatro años. Su sistema emplea nuevas teorías y estudios del desarrollo de la primera infancia.

Dialogamos con la doctora Edith para que nos oriente sobre cómo podemos estimular e incrementar las habilidades y capacidades de nuestros hijos en sus primeros meses y lograr que sean exitosos en su vida.

¿Cómo se logra esa importante comunicación entre la madre y su recién nacido?
Hablándoles mucho desde que nacen, haciéndoles sentir amados. Es muy importante que desde los seis meses se les comience a leer. En realidad, no es 'leerles', sino mostrarles las imágenes y describirlas; así, los niños van a iniciar a captar el significado de las imágenes y desarrollarán su capacidad de estimulación.

¿Cómo podemos estimular a niños tan pequeños?
El tacto es el estímulo más fuerte para la comunicación. En algunas culturas hacen masajes a sus bebés porque esto les permite sentir su cuerpo. Cuando son bebés es muy importante desarrollar su cerebro, ya que esta es la etapa en que las sensaciones se desarrollan con más impacto que en cualquier otro momento de su vida.

¿Es posible saber si los niños nos están entendiendo? ¿Cómo podemos detectarlo?
Los expertos se han dado cuenta de que cuando la mamá de un bebé está en movimiento, éste trata de imitarla. Los niños son imitadores por excelencia. Los bebés interactúan con su entorno de dos maneras: físicamente con los objetos que están a su alrededor, y socialmente con la gente que lo rodea. La parte social es supremamente importante.

Cuando el niño interactúa con su mamá y ésta responde a sus estímulos y necesidades físicas y fisiológicas, el niño se siente seguro porque sabe que tiene una persona que lo está protegiendo y velando por él. Cuando la mamá no responde, el niño se siente abandonado. Los niños abandonados no progresan emocionalmente y se vuelven inseguros.

¿Cómo pueden hacer las madres que trabajan y dejan a sus hijos con la nana o en una guardería, para que tengan esta atención necesaria y sean niños exitosos?
Si la mamá tiene interés, siempre encontrará el momento y el lugar ideal para estar con su bebé y estimularlo. Puede hacerlo en la mañana antes de irse al trabajo o en la tarde cuando regrese. Si su hijo se queda en manos de otras personas, como la empleada o en una guardería o 'day care', debe entrenar a esta persona para que estimule a su niño.

Alimentar el cerebro en esta edad es tan importante como el comer y atender sus primeras necesidades. Si el padre no le habla al niño, se va a sentir restringido en el lenguaje que escucha y no va a tener vocabulario, no va a tener buena comunicación, no va a saber cómo comunicarse el día de mañana con la gente que le rodea. Las habilidades sociales se aprenden de los padres; si el niño está aislado no va a aprender y esto va a generar un problema a largo plazo.

¿Qué es más importante, la calidad o cantidad de tiempo?
La calidad de tiempo es muy importante, pero lógicamente no podemos llegar a un extremo. Tenemos que darle el tiempo suficiente para hacer felices a nuestros niños.

¿Es posible detectar en los tres primeros años de edad si un niño tendrá problemas de aprendizaje?
En un centro como 'Baby Star" lo descubrimos de inmediato, pero sí hay formas en que los padres pueden darse cuenta. Por ejemplo, si el niño no hace contacto visual con las imágenes que le enseñas, si el niño es muy irritable, demasiado activo o tiene ciertos miedos... Éstas son alertas que indican que debemos estar pendientes para tratarlo a tiempo y tener un plan para sacarlos adelante.

Si les dedicamos el tiempo necesario a nuestros bebés y logramos una buena comunicación, ¿qué estamos garantizando?
Vamos a crear niños emocionalmente sanos que van a llegar al colegio sintiéndose seguros. Si estimulamos su cerebro de forma adecuada, a través de sus sentidos, de la visión, audición, tacto, gusto y olfato, estos niños van a tener una base sólida para el aprendizaje y captarán las lecciones más fácilmente que otros de su edad. También tendrán buena concentración, mejor atención y aprenderán los conceptos de la educación formal con mucha más facilidad que un niño que nunca ha tenido una base y que llega al colegio sin ninguna fuerza en su cerebro.

La psicóloga Edith Saraga de Peisach, asegura que el primer año de vida del niño es el mejor momento para que aprendan un segundo idioma. >> Cómo enseñar un nuevo idioma a tus hijos.

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