Madrastra con hijos de esposoLa verdad es que madre, hay sólo una...

Mi mamá me recordaba el otro día un cuento de mi niñez: mi vecina Marita no cesaba de hablar de los frijoles guisados que cocinaba su mamá, cada vez que cenaba frijoles, a la mañana me mareaba con el cuento de qué deliciosos estaban y las veces que repitió. Una tarde me invité a cenar y me di cuenta que los maravillosos frijoles eran los grandotes y colorados con una salsa medio aguada, a mí me gustaban los pequeños y rosados con salsa espesa y papitas... tal como los prepara mi mamá.

La verdad es que no hay nadie como mami y es una realidad con la que las madrastras tenemos que lidiar. Nunca seremos más inteligentes, más cómicas, más cariñosas o más bonitas... y si acaso compitiéramos por el primer lugar en una de estas categorías, nunca se haría la admisión, la lealtad y el corazón son exclusivos de mami.

Los niños son niños y los hijos de mi esposo no son excepción. No es raro que en mi casa se escuchen reproches de: "pero mami dice...". En la cocina es un área donde se repite "mami lo hace así" o "el de mami sabe diferente", hasta en me han dicho que algo que yo preparo tiene un sabor "raro". Mami cocina mejor, ya entendí.

Lo peor es que comprendo que con sus comentarios no intentan ofenderme ni criticarme, son observaciones que les salen naturales, sin agendas ocultas. Entonces, ¿por qué me molestan tanto? No soy una madrastra alcahueta que busca la aprobación de los hijos de mi esposo a como dé lugar y sé muy bien que no soy odiada por ellos, ellos me quieren y me consta, ¿será tal vez que muy dentro de mí, deseo una pizca de reconocimiento? No pretendo que me digan que soy mejor en algo que su mamá, pero si fueran más discretos o dejaran de compararme me conformaría.

Espero que con la edad y la madurez aprendan a frenar la lengua, me molesta especialmente cuando el mayor dice en referencia a algo relacionado con su madre: "pero tú tienes que saber, ustedes estaban casados". Por mucho que me quiera a mí y por acostumbrado que esté a vivir entre dos casas, supongo que siempre deseará que sus padres hubieran permanecido juntos. En esas ocasiones respiro hondo y me consuelo con que ellos se enloquecen con los cupcakes y los panqueques de crema agria - ¡son realmente ricos! - que les preparo - no soy un desastre doméstico total.

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