Madrastra: Asuntos de dineroUno de los temas más delicados en las familias mixtas es el asunto del dinero. La mayoría de las madres divorciadas ha tenido que enfrentar la crianza de sus hijos con poco apoyo económico, rompiéndose la espalda trabajando. Muchas porque no pueden contar con el padre de los niños y otras por trucos y trampas que sus ex hicieron para darles menos dinero.

Por supuesto, en mi caso la ex es la más favorecida.

En nuestro estado cuando se trata de custodia compartida – al 50 %, días iguales – es inusual que se necesite un acuerdo de manutención, cada padre es responsable de los gastos de su hogar. Es algo de lo que prefiero no hablar, pero por algún motivo mi esposo le pasa a su ex unos $1,400 al mes porque ella no trabajaba cuando el matrimonio se disolvió, ¿es acaso ese nuestro problema?

Como para mucha otra gente, el 2009 fue uno muy duro económicamente para nosotros. Mi esposo sufrió un corte de salario y a duras penas nos mantuvimos a flote. Claro, el dinero de la ex es sagrado. Cada pago se hizo tal como estaba programado.

Lo peor de este asunto es que nunca vemos ese dinero. Los niños vienen a mi casa con calzoncillos y medias rotas y todas sus camisas de uniforme escolar las compramos nosotros. Gastos médicos y de otras actividades también nos corresponden.

Se puede argumentar que la cantidad que recibe la ex no es suficiente para renta y comida, pero con marido nuevo y habiéndose quedado con la mitad de todos los bienes que tuvo con mi ahora esposo (la parte de él la tuvo que utilizar para sufragar deudas incurridas en ese matrimonio), esa mensualidad me parece exorbitante.

Cada vez que tenemos que retrasar una mejora al hogar, hacer malabares presupuestarios para una compra grande o desistir de dar un paseo porque simplemente no tenemos el dinero, es difícil evitar la frustración. Es duro pensar la diferencia que esa suma haría en nuestro hogar.

Muchas veces no digo nada porque me avergüenza sentirme tan tacaña, son sus hijos y a él le corresponde que estén bien. Pero en otras ocasiones no puedo aguantar y le recuerdo todos los gastos que cubrimos y que no se deje manipular para poner más de su bolsillo.

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