Muchas alegrías se detonan con la noticia de un embarazo. Es un acontecimiento que se comparte y se grita al mundo, pero qué pasa cuando ella está en el rango de los 40 años de edad, pueden surgir algunos miedos, pero no si existen cuidados no hay porque angustiarse.

Cuando una mujer de 40 años o más se embaraza surge una inquietud lógica de saber si se corre algún riesgo, pero en la actualidad cada vez es más común que ellas retrasen la llegada de los bebés a casa.

Tengas la edad que tengas cuando quedes embarazada, descubrirás que el momento de tu vida en el que concibas tendrá ventajas y desventajas.

Probablemente la mayor ventaja de esperar para tener hijos es, justamente, que has esperado para tenerlos. Has tenido tiempo de madurar y de ver el mundo; se supone que tienes mayor seguridad económica y te encuentras más afianzada en el plano profesional. Si has tenido la misma pareja durante varios años, habrás tenido la posibilidad de conocerse bien en distintas circunstancias, lo que os permitirá contar con una sólida base para criar a una familia.

Según la española Lorraine Carbonell Ladish, autora de De los cuarenta para arriba... Disfruta de la vida, entre otros 14 libros que incluyen temas de maternidad y creatividad infantil, "Las ventajas de ser madre más tarde en la vida son que, por lo general, eres más consciente de la responsabilidad que implica traer un hijo a este mundo y estás más preparada para hacer los sacrificios necesarios, que por otro lado, no te parecen sacrificios", dice Carbonell Ladish.

El mayor inconveniente en posponer el embarazo hasta tus 40 años es significativo: cuanto más esperas, más difícil te resultará quedarte embarazada. La razón principal: 15 años antes de que la mujer entre en la menopausia, el número de óvulos comienza a disminuir y los óvulos que produce tienen una mayor probabilidad de tener problemas cromosómicos, lo cual aumenta el riesgo de abortos espontáneos y anomalías congénitas.

Al tener 40 años estás lo suficientemente madura para tomar decisiones adecuadas, y una de ellas será extremar cuidados en tu embarazo con la ayuda de tu ginecólogo y de tu pareja. Juntos encontrarán el mejor camino para traer a ese bebé al mundo y que tu embarazo más que sufrirlo lo disfrutes.