Madrastra mala fama
Cuando los niños de mi esposo están en la casa - que es la mitad del tiempo - parezco un disco rayado: "Pon la ropa sucia en el cesto", "No dejes tus libros tirados en la sala", "Espero no encontrar ropa en el piso del baño..." y "¡Cualquier juguete que encuentre tirado va al bote de basura!", llego a esta última después de varios días lidiando con niños que pretenden ser sordos. La rapidez con la que recogen no cesa de sorprenderme.

Me he convertido en mi madre. Y no voy a buscar excusas.

No me interesa cómo se portan en la casa de su mamá, si allá no se les exige poner de su parte para mantener el hogar limpio. No es mi asunto. Pero en mi casa, lo único que se les pide es que recojan sus propios regueros, lo justo, ¿no? Ellos no cocinan, ni lavan ni planchan.

Me parece que las madrastras ganamos mala fama porque - en la mayoría de los casos - somos quienes llevamos las riendas del hogar, quienes asumimos las decisiones domésticas. De repente los nenes se ven recibiendo órdenes de otra mujer que no es su mamá. De otra mujer que tal vez es más quisquillosa cuando de limpieza se trata. No me sorprendería que cuando mi esposo les pide que recojan diga algo como: "Ustedes saben que a Zoila le gusta la casa nítida".

Lo cierto es que me evitaría muchos disgustos y pasaría menos trabajo si me diera por vencida y recogiera yo. Pero los nenes no deben verme como su criada y no quiero que crezcan pensando que es la norma que la mujer recoja. Si los fastidio con que coloquen sus zapatos en el armario es pensando en sus futuros compañeros de cuarto en la universidad y sus esposas. Ellos no están siendo criados en una granja.

Como administradora del hogar, también soy yo quien decide que ese cereal que tanto me ruegan les compre, es una bomba de azúcar, colores y sabores artificiales. Yo no permito que comidas congeladas o pre-empacadas se sirvan en mi mesa porque están repletas de sodio y preservativos. ¿Quien pone un alto cuando un fin de semana se pasa en dieta estricta de pizza, nuggets de pollo y sándwiches grilled cheese? ¡Moi! Soy la tirana que incluye vegetales en sus comidas.

También estoy pendiente a que las tareas se completen antes de ver televisión y quien le recuerda al padre que tienen proyectos de la escuela por completar, que tal vez esa salida al parque se deba retrasar hasta que hagan todas sus asignaciones.

Para ellos sin duda soy la Sargento Aguafiesta.

Es una mala fama con la que tengo que vivir. Cuando asumí este rol sabía que no entraba en un concurso de popularidad. Yo tengo que hacer lo que considero será beneficioso para ellos. Y si crecen para ser hombres saludables que pueden determinar lo que es prioridad y no ser considerados unos cochinitos, gustosa tomaré parte del crédito.

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