
¡Si comes la sopa, habrá chocolate de premio! ¡Ordena tu cuarto y te doy para que compres dulces! Son algunas de las promesas que algunos padres hacemos a nuestros hijos a cambio de que obedezcan, coman y duerman como Dios manda, sin embargo, tarde o temprano, la recompensa nos resultará contraproducente.
¿Por qué no usar los dulces como 'anzuelo'?
Al premiar ciertos comportamientos de nuestros hijos con dulces, estamos colaborando a fomentarles malos hábitos alimenticios y podría provocar que los pequeños se vuelvan cada vez más caprichosos y exigentes al realizar tareas que de por sí tendrían que cumplir, por lo que lo recomendable sería premiar solo aquellas acciones que merezcan una gratificación.
Si el pequeño come dulces antes de sus alimentos principales, lo más seguro es que pierda las ganas de comer y vaya desarrollando cada vez más, una inapetencia por alimentos más saludables.
Usar los dulces como premios hará que tus hijos relacionen los chocolates, bombones y caramelos, con algo bueno, cuando en realidad son alimentos de bajo valor nutritivo y con un elevado aporte calórico.
Carencia de vitaminas, aparición de caries, problemas de sobrepeso o un descontrol de los niveles de glucosa en sangre son otros de los problemas más frecuentes que trae consigo el abuso en el consumo de dulces. ¿En qué momentos y en qué medida podemos ofrecerles dulces?
Aunque no son del todo recomendables, sí está permitido comer algún dulce al día. La Sociedad Alemana de la Alimentación señala que: "Prohibiendo los dulces solamente se logra que estos resulten más tentadores, por lo que deben poder comerse, aunque con determinados límites".
Debemos evitar que la recompensa con dulces se convierta en una rutina. Podemos ofrecer dulces a nuestros hijos sólo de manera ocasional , por ejemplo en fiestas de cumpleaños o celebraciones especiales. Podemos dárselos de vez en cuando después de las comidas, pero no como premio por comerse lo anterior. De lo contrario estaríamos fomentando la idea de que la comida es lo malo y el dulce lo bueno.
Recuerda combinar el consumo de dulces con una dieta de fruta, verdura, pescado y carne, así como hacer mucho ejercicio. Los dulces, en pequeñas cantidades, también tienen cabida en las recomendaciones para una óptima alimentación variada para niños.
Da un buen ejemplo como adulto, no consumiendo dulces en exceso
Limita las bebidas dulces con cafeína, pues también son 'golosinas'
Al ir a comprar, ponte de acuerdo en qué dulce comprarán; así el niño también sabrá que puede obtenerlo sin hacer berrinche.
No sustituyas nunca las comidas por dulces
Acuérdense siempre de cepillarse los dientes después de comer dulcesTruco, en vez de dulces
Ofrecer a los pequeños su platillo favorito puede satisfacer también los deseos de tu hijo de probar algo especial, por lo que fácilmente podemos sustituir los dulces.
Otra forma de recompensar a nuestros hijos por una acción bien realizada, es brindándoles nuestro tiempo: jugar juntos, ir al cine, pasear por el parque, son algunas actividades que a ellos les encanta y les harán olvidarse por completo de las golosinas.
No desistas en el intento
Si llevas tiempo usando los dulces como recompensa no será nada fácil echar marcha atrás, pues todos los hábitos alimenticios y las conductas que, poco a poco, se van adquiriendo a lo largo de la infancia resultan cada vez más difíciles de modificar, sin embargo puedes empezar por disminuir la cantidad de dulces que le das a tu hijo durante el día; prepararle algún postre casero que sea más nutritivo y menos dulce; puede ser que tu goloso hijo pierda un poco de dulzura al ver disminuida la cantidad de azúcar en su dieta, pero créelo, será por su propio bien.
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