La maternidad es instintiva, hormonal, filogenética y posee una gran carga de simbolismos, sociales, económicos, religiosos, familiares y por ende, psicológicos.

Socialmente es vista como sinónimo de realización. Económicamente fue concebida como la continuación de la empresa o el trabajo familiar. Y precisamente en la familia se define como el gran acontecimiento, al igual que en la relación de pareja.

No obstante, para muchas mujeres lo anterior no aplica en su vida. "Para un grupo significativo de mujeres, la maternidad ha pasado a un segundo término. Para ellas, esta cita con la naturaleza se pospuso e incluso se canceló", explicó la Dra. Jael Alatriste, presidenta electa del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS).

"Este grupo de mujeres se quitó el yugo histórico que tuvo durante milenios, social, cultural e incluso religioso y se dio cuenta que en la vida no todo es la maternidad. Al estar a la par del hombre se redefinió el paradigma que teníamos de la mujer - madre. Ahora, puede ser todo menos eso, porque no les importa en lo más mínimo procrear", explicó.

Incluso, sostuvo Alatriste, en eI IPCS se han detectado a varias mujeres que literalmente sienten fobia a la maternidad y esto se fundamenta por diversas causas: "Vivieron episodios tristes en su infancia, donde todavía está latente el paradigma de la madre 'santa' y abnegada que sufrió constantes vejaciones y agresiones. Por lo que ni siquiera perciben a la maternidad como una posibilidad e incluso la vida en pareja les parece prescindible".

Las mujeres que no quieren ser madres tienen las siguientes características:

- Son mujeres exitosas o en vías de serlo que no tienen tiempo ni deseo de ser madres.
- Tuvieron una infancia complicada y vivieron una mala relación entre sus padres, por lo que son incapaces de tener una pareja estable.
- No tuvieron oportunidad de identificarse positivamente con su propia madre y está bloqueado ese instinto desde el punto de vista psicológico.

Alatriste también describe otro grupo de mujeres que no pudieron ser madres: "Aquellas que por su tren de vida, lo pospusieron. Ellas han tenido además una excelente relación de pareja, pero cuando ambas partes tomaron la decisión de tener hijos, fue demasiado tarde, porque la edad biológica de la mujer ya no fue la oportuna".

Hay dos motivos fundamentales para negarse a ser madres: porque no lo desean en vías de su superación personal y por sus dificultades personales.

En el primer caso es una decisión personal, donde la mujer rompe con los estereotipos tradicionales y antepone sus propios principios. Se trata de mujeres centradas eh sus propios intereses que bloquearon el instinto materno.

El segundo grupo contempla a mujeres con poco amor hacia sí mismas y que padecieron una infancia difícil con ausencia de afecto por parte de su madre o el ambiente familiar que vivieron fue de hostilidad y pocas muestras afectivas en las relaciones interpersonales entre los miembros de su familia: "En su fuero interno tienen terror a repetir la historia y por esta razón toman la decisión de no ser madres."

"La maternidad es una opción gratificante para las mujeres, pero si se opta por no tenerla y se tiene bases psicológicas sólidas para tomar esta decisión, lo más probable es que en el futuro no cause mayores conflictos y se tenga la oportunidad de realizar la maternidad de forma simbólica con sobrinos o parientes cercanos o amistades . En cambio cuando se trata de mujeres que basan esta importante decisión por sus miedos internos, a veces no conocidos, es probable que experimenten en un futuro próximo mucha culpabilidad y frustración. En este caso una opción es acudir con un especialista para analizar la forma y el fondo del problema", concluyó.

Fuente: Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS)