El deporte más popular del mundo está en ebullición y cada vez va ganando más adeptos. Los pequeños encuentran en este deporte un sentido de pertenencia y una manera de integrarse y comunicarse.


El juego es un derecho que tiene todo niño y el futbol es una de las mejores formas de ejercer ese derecho acreditado en la Convención sobre los Derechos del Niño.

El balón une a los pequeños, independientemente del idioma, la religión o la región del mundo de donde vengan. Los niños pueden convivir en canchas, en el campo, en las calles, en campamentos, estacionamientos o terrenos abandonados. Además...

- Este deporte sirve para formar el carácter de los chicos, las responsabilidades y les enseña lo importante que es trabajar en equipo.

- En la etapa de crecimiento, alrededor de los cinco años, los niños y las niñas desarrollan condiciones ideales para entrenar la movilidad y mejorar la coordinación.

- El futbol incrementa la potencia muscular de las piernas, mejora la capacidad pulmonar y cardiaca.

- Estimula la velocidad de reacción, la coordinación motora y la visión periférica.

- Aporta un aumento de la densidad ósea a nivel del fémur.

- Aumenta la potencia del salto.

- Incrementa los niveles de testosterona, lo que hará con que se forme más tejido muscular

- Oxigena la sangre.

- Aprenden roles dentro de un equipo para llegar a un mismo objetivo. Se fomentan liderazgos y dividen responsabilidades.

- Se crean vínculos de amistad.

Y el futbol sociabiliza a los niños, y les ingresa en el gratificante trabajo en equipo. Algunos sicólogos afirman que el futbol es una buena herramienta para alejar a los más jóvenes de las tentaciones de las drogas, la violencia, y el alcohol.

Escuelas de futbol

Ayudan a mejorarán las habilidades futbolísticas y en algunos casos se destacará a tal grado que pueda pensarse que algún niño puede figurar a un alto nivel.

En la escuela, tu hijo aprenderá técnicas y habilidades futbolísticas para regatear con el balón y marcar goles, también trabajará la dinámica de grupo, la psicomotricidad, y ganará confianza en el terreno de juego.

Como todo deporte habrá riesgo de alguna lesión. Los tobillos, las rodillas son las zonas que tienden a lastimarse, pero también con el paso del tiempo los niños aprenden a prevenir lesiones y a cuidarse dentro de la cancha.

Las escuelas de futbol están abiertas a todos, incluidos los niños con alguna discapacidad o trastorno físico como asma, alergia, Síndrome de Down, hiperactividad o sordera. Esas alteraciones no les impiden de jugar futbol. El deporte mejora su relación con los demás, y les dan más seguridad en sí mismos.

El Unicef reconoce que el fútbol es un instrumento educativo valioso que puede ayudar a los niños a superar traumas y frustraciones.