Astrid es hermana de María Celeste Arrarás, y gracias a una entrevista con la presentadora de 'Al Rojo Vivo', de Telemundo, supimos de una historia de amor, ayuda y entrega. Astrid es profesora en una universidad de Miami y cuando se casó -según ella un poco tarde- siempre habló con su esposo acerca de la posibilidad de adoptar.

Su marido -quien administra un campo de golf en el sur de la Florida- no estaba muy convencido de adoptar en otro país. Tampoco quería involucrarse con las tradicionales agencias pues sentía que "era como si estuviera haciendo un negocio".

La pareja puso sobre la mesa la posibilidad de convertirse en padres guardianes (Foster Parents) y ayudar a un niño que necesitara un hogar, una familia.

A la realidad -dura y triste- que se enfrentaron Astrid y su esposo fue la de pequeños que habían sufrido abuso físico, emocional, negligencia por parte de los padres, adicción, violencia doméstica y otra gama de problemas, donde siempre los más afectados y vulnerables son estos niños, que en su gran mayoría, saltan de casa en casa después que son removidos de sus familias biológicas. Envía aquí tu mensaje a la hermana de María Celeste Arrarás.


Para quienes se convierten en foster parents, la adopción no siempre es un hecho, y que el gobierno ofrezca la custodia y cuidado temporal de un niño no significa que los padres guardianes van a lograr adoptar. Bebés hay muy pocos y los más frágiles son esos niños que ya casi entran en la adolescencia y enfrentan los traumas de la disfuncionalidad de sus hogares y padres biológicos.

Sin embargo, Astrid y su esposo tuvieron la fortuna de que a sus brazos llegó una bebé de tres meses, que tiempo después lograron adoptar. Diana ya cumple 4 años en julio. La pareja también cuida otras dos hermanitas -cuyos casos aún se están definiendo en las cortes floridanas- y que aún no pueden ser adoptadas por el matrimonio.

"Es un proceso muy duro. Cada vez que un niño viene a nuestras vidas, le abrimos nuestro corazón como si fuera a quedarse con nosotros para toda la vida. En este proceso de ser padres guardianes hay altos y bajos, uno se enamora de estos niños y vives con la incertidumbre de lo qué va a pasar. Tanto mi esposo como yo, nos repetimos cada día que Dios trajo a nuestras niñas por alguna razón a nuestras vidas y que Dios sabe lo que quiere para ellas", aclara Astrid.



La Florida es uno de los estados del país con mayores índices de niños en el sistema de foster parents. Hispanos y afroaméricanos, mayores de cinco años, son los que más predominan y es dura la tarea de encontrarles un hogar sustituto.

La exigencia número uno de las autoridades para ser escogido como padre guardián es la estabilidad emocional y económica de las personas, residencial legal en Estados Unidos o ciudadanía y, sobre todo, el compromiso humano que debe establecerse con estos menores.

"Padre guardián puede ser una pareja, una persona a título individual, y lo que recomiendo es que es una decisión que hay que pensarla bien. No es un perrito que va a llegar a nuestras vidas, es un compromiso que te va a cambiar la vida por siempre. Estos niños son muy agradecidos y lo más gratificante que se puede recibir a cambio es la sonrisa en sus caritas", comparte Astrid.

El gobierno ayuda económicamente a los padres guardianes. La cifra mensual varía de acuerdo con la ciudad en que se reside. En el caso de Miami, es alrededor de $500 dólares por niño para gastos de alimentación y ropa. Los pequeños cuentan con asistencia médica hasta los 18 años y la educación universitaria está pagada por los primeros 4 años.

"Es un incentivo para aquellas personas que están pensando en ayudar, pero involucrarse en algo así es por compromiso. No dudo que existan personas interesadas, que lo vean como una forma de vida, pero en estos 3 años he conocido a mucha gente comprometida, que no tiene problemas en ayudar a estos niños con el equipaje emocional que traen. Es algo muy sacrificado, conlleva tiempo, energía, y si yo lo tuviera que hacer de nuevo, lo haría pues es lo más gratificante que me ha pasado en mi vida", enfatizó la hermana de María Celeste.

Astrid y su esposo están entregados a la crianza de Diana y sus otras dos niñas. Ellos confían en que puedan seguir siendo una familia. Tienen toda su fe en que les otorgarán la custodia de las hermanitas, pero de no ser así, no dudarían en abrir sus corazones a otro niño que lo necesite.

"Mi hija Diana tiene un medio hermano y me consta que ese niño ama a mi hija, como padres guardianes hemos aprendido que hay que cultivar los vínculos con sus hermanos, sería un error cortar la comunicación con su familia biológica por miedo, por inseguridad. Si cuando mi hija crezca quiere buscar a su madre biológica, yo seré la primera en apoyarla y ayudarla", concluye Astrid. Envía aquí tu mensaje a la hermana de María Celeste Arrarás.