Madrastra a toda horaCon el acuerdo de custodia de los nenes, mi esposo y yo tenemos días que somos padres y días que somos novios cuando ellos están con su mamá. Cuando están en casa durante la semana y en tiempo escolar nos toca llevarlos y traerlos, ayudarlos con las tareas y llevarlos a sus prácticas deportivas y actividades. Durante los fines de semana o vacaciones entonces nos toca entretenerlos y proporcionarles diversión. Dios libre que les toque hacer mandados o que no salgamos de paseo.

Después de un fin de semana con nosotros, el día que se regresan con la madre entramos en un proceso de recuperación. (Estamos hablando de dos varones ultra energéticos y un padre que considera tirarse frente a la tele por unas horas un pecado).

La verdad es que no sé cómo los matrimonios sobreviven con los niños 24/ 7. Cuando los nenes están aquí toda nuestra energía se concentra en ellos y nuestros asuntos se atienden cuando se van. Puede ser que como no los tenemos siempre nos obligamos a dedicarle el máximo cuando están.

Pero hablando con una "madre verdadera" y a tiempo completo, concluimos que toda esta atención que le damos a los niños de hoy no es tanto porque ellos sean exigentes y egocéntricos; sino por nosotros mismos. En la actualidad existen tantos peligros y tantas distracciones que nos vemos obligados a no despegarles un ojo de encima.

Yo nunca caminé a la escuela, pero mi esposo y la mayoría de mis amigos lo hicieron. Fueron y vinieron a pie y en bicicleta y todos sobrevivieron para contarlo. Hoy día, sentimos la necesidad de dejarlos frente a la escuela y recogerlos. Mi madre nunca se tuvo que preocupar mientras yo estaba en la escuela, una vez el reloj daba las 3PM tal vez se preguntaría qué travesuras podría estar haciendo. Los tiroteos en las escuelas y los romances entre maestras y estudiantes se han convertido en algo bien común por desgracia. Ahora ni siquiera se puede estar en paz cuando los niños están en la escuela.

La gran mayoría de nosotros estudiaba solo. Llegábamos a la casa y hacíamos las tareas sin mayor drama, que por supuesto no eran en la obscena cantidad de hoy día. Las comiquitas se pasaban a una hora específica, si queríamos verlas teníamos que terminar nuestras asignaciones. Tener un Atari era una excepción, no la norma. Las madres podían dejar salir a los muchachitos a jugar en la calle sin temor a que algo les pasara siempre y cuando respetaran la hora de la cena.

En la actualidad existe una variedad de canales que ofrecen muñequitos y cuanto programa chatarra a toda hora. Los aparatos portátiles con video juegos caben en un bolsillo y ni siquiera hablemos del Internet. Las distracciones son tantas que hay que estar arriba de ellos para que cumplan con sus obligaciones.

Antes pensaba que toda esta atención que le brindamos a los muchachos era por las exigencias de ellos, que nos querían ver como sus sirvientes y esclavos. Ahora comprendo que es por nosotros y nuestra salud mental.

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