Nada mejor que un masaje relajante para el bebé o el niño. Para dárselo no es necesario ser una experta, ni tomar un curso al respecto, tu instinto de madre te indicará dónde tocar y cómo masajear a tu bebé, sólo hay que ponerle dos ingredientes básicos: la ternura y la delicadeza. Puedes iniciar a partir del primer mes de nacido y hasta cuando quieran; recibir un buen masaje a cualquier edad siempre es reconfortante. Es además, una forma de mejorar la relación entre el bebé y quien le da el masaje.

Antes de aplicar el masaje toma en cuenta las siguientes consideraciones:

Es preferible empezar a dar masaje cuando el cordón ya ha cicatrizado

Evita el masaje antes o después de los alimentos del bebé y si el pequeño está enfermo

Lava perfectamente tus manos y asegúrate de que estén tibias y lubricadas

Debes quitarte todas las joyas y tener las uñas cortas

El masaje debe realizarse en una piel sana, libre de lesiones

El masaje puede ser diario, en un ambiente cálido; puedes darlo antes o después del baño; una música suave dará un ambiente tranquilo y de relajación. Si es que es verano y el bebé ya es mayorcito, puedes probar dándole el masaje al aire libre.

Toma a tu bebé desnudito y lo colocas sobre una manta, en una posición en la que ambos se puedan mirar.

Unta tus manos con un aceite natural o con la crema que sueles utilizar para hidratar al bebé.

Dirige tu mirada un minuto hacia él y listo, puedes empezar con el masaje.

Los movimientos del masaje deben ser firmes, siempre de adentro hacia afuera; del centro a las extremidades; de arriba hacia abajo; del lado izquierdo hacia el derecho. A un ritmo lento y constante. Debes moderar la presión de los dedos de acuerdo a la zona.

Empieza por el pecho. Desliza tus manos suavemente del centro hacia los lados, de izquierda a derecha.
Continúa con los brazos. Gira al bebé de lado, sujetándolo por el hombro y haciendo movimientos con la otra mano, del hombro hacia la muñeca; siempre con un ritmo suave y constante.

Ahora masajea sus manitas, estirando cada dedito suavemente, repite el movimiento con los dedos de sus pies.

Coloca tu mano a la altura del estómago de tu bebé; deslízala suavemente hacia abajo; alterna los movimientos con ambas manos. Este movimiento es ideal para que el bebé elimine los gases, si es que los tiene.

Si el bebé no es tan pequeño puedes voltearlo y darle masaje en la espalda; dando siempre movimientos del centro hacia los laterales. ¡Prepárate porque puede que escuches balbuceos y gritos de alegría y agradecimiento!