
Es verdaderamente un fastidio ser la nota discordante. No me refiero a los lazos de sangre que unen a mis hijos y esposo, tampoco a que soy la recién llegada a ese combo, sino a que son tres contra una: la única chica del grupete.Mi condición de fémina viene con ciertos requisitos que en ocasiones resultan inconvenientes para la dinámica familiar. Como ese empeño mío de mantener la casa organizada. Los nenes me miran con cara de "¿qué hay de malo con calcetines y ropa interior fuera del canasto?", cada vez que les pido que recojan. Es como si fueran inmunes a los regueros... a ese malestar que provoca en mí la desorganización, que no me permite concentrarme en otra cosa y que me roba la paz hasta que se haya recogido, me hacen un ser de otro planeta: el cosmos Mujer.
Una de las mayores diversiones de ellos, incluyendo al padre, es la lucha libre. De la forma que se reparten tortazos, se hacen llaves y los pequeños apuntan a la ingle del papá me hace estremecer. Mientras ellos sueltan una mezcla de risotadas y aullidos de dolor. Me salgo del cuarto cada vez que los veo.
¿Irnos a acampar? No, gracias. Tienen mi bendición si se quieren ir los tres. Estoy acostumbrada a ciertas comodidades como un inodoro limpio. ¿Pescar? ¿Yo? También paso. No concibo pasar un día esperando porque un pez pique mi carnada, especialmente si se trata de pescar y liberar. Si llegara a unirme algún día, lo que pescara lo quiero en mi plato.
Los relajos con ciertas funciones biológicas no me causan risa. Aunque apoyo el hacer trompetillas cada vez que alguien se dobla a recoger algo o hace cuclillas en esta casa.
Cuando estamos viajando en auto, ¿adivinen quién tarda más en el baño? ¡Yo! Eso de no poder orinar de pie causa la pérdida de preciados minutos de trayecto. Empezando con tener que parar en un baño en primer lugar y no utilizar un árbol o arbustos.
Uff, no imaginan cuántas expediciones espontáneas se han estropeado porque Zoila salió de la casa vistiendo falda, en lugar de pantalones y botas campo traviesa, porque nunca se sabe cuándo se encuentra una aventura.
Para estos caballeros un almuerzo que consista de hot dog es perfectamente adecuado, yo comienzo mi huelga de hambre.
Tampoco ven nada malo en usar las mismas camisetas una y otra vez al punto que la única fémina del hogar las acumula en el cesto de ropa sucia para que usen el resto de las prendas que hay en sus armarios y la gente no piense que sólo tienen una.
Ver carreras de auto, para ellos: ¡diversión, emoción, adrenalina! Para ella: tortura.
Las diferencias entre los chicos y la chica son y serán incontables...
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