El balbuceo es un juego para los bebés. Una vez que identificaron que tienen una voz, comienzan a abrir y cerrar la boca para hacer sonidos. Y aunque los pequeñitos no tienen control estas vocalizaciones azarosas, los balbuceos –que son más complejos que los ruidos que hacen los recién nacidos y aparecen luego del tercer mes de vida- son una señal clara de que un bebé está evolucionando adecuadamente. Según los autores de una nueva investigación, el balbuceo de los niños autistas es distinto al del resto de los pequeños, y para ello crearon un dispositivo de grabación de voz que puede ayudar a detectar esta condición en niños que aún están en edad de hablar.
El sistema denominado LENA (Análisis de Lenguaje Ambiental, por sus siglas en inglés), graba los balbuceos de los bebés, analiza su evolución y es capaz de diferenciar, en un alto porcentaje de los casos, si el niño padece autismo o un desarrollo tardío del habla.
Hasta el momento, el método del doctor Kimbrough Oller, de la Universidad de Memphis, ha sido probado con 282 bebés en los Estados Unidos, que llevaron en su ropa el dispositivo que grababa su voz durante todo el día.
Para interpretar los sonidos emitidos por los bebés, los investigadores usaron un software que analizaba automáticamente 12 parámetros relacionados con la evolución del lenguaje, como por ejemplo la capacidad de los niños para pronunciar sílabas.
En las pruebas, este sistema distinguió a los niños con autismo con un 86% de precisión, por lo que el equipo de investigadores de Oller, señaló que el análisis de los balbuceos de los bebés podría incorporarse a los síntomas que se usan para diagnosticar esta enfermedad.
Aunque el autismo puede diagnosticarse actualmente a partir de los 18 meses de edad, la condición es generalmente descubierta a partir de los 6 años de edad. Los especialistas esperan que esta tecnología siga funcionando bien para poder identificar antes a los chicos con trastornos generalizados del desarrollo, para que de esta forma puedan recibir un tratamiento médico de rehabilitación más tempranamente, lo que sin duda tendría una incidencia directa en las posibilidades de recuperación y adaptación de los chicos.
Los resultados de este estudio fueron publicados en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
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