"¡Yo fui primero!" "¡No es justo!" "¡Es mío!" son exclamaciones que con frecuencia suelen escucharse en la casa de padres que tienen más de un hijo y aunque para los mayores pueden ser un poco desesperantes, se trata de gritos de niños que compiten por no ser excluidos del cariño de sus padres o porque sus hermanos no reciban un trato más favorable.

A los niños les tomará tiempo el comprender que sus necesidades siempre serán atendidas, que cada hermano ocupa un lugar especial en la familia y que siempre son queridos, no importa cuántos hijos haya en la familia.

En qué consiste la rivalidad

Según especialistas, no se trata de una problemática nueva, ni se trata de nada serio y puede llegar a tener efectos tanto positivos como negativos en la relación entre hermanos.

Cuéntanos tus experiencias: ¿Existe rivalidad entre tus hijos?

La 'rivalidad', 'competencia' o el 'desafío' es considerada como normal en la naturaleza humana, este mismo tipo de conducta es posible observarlo entre adultos, en centros de trabajo o en equipos.

Causas de la rivalidad entre hermanos

El deseo de poseer en exclusiva el amor y la atención de los padres es uno de los motivos por los que se genera la rivalidad entre hermanos. El mejor ejemplo de lo anterior se da con la llegada de un nuevo bebé a la familia, el primogénito pierde su situación privilegiada, pues ahora sus padres tendrán que dividir su atención entre él y el nuevo miembro de la familia. Aunque el hermano mayor haya sido preparado para recibir al bebé siempre surgirán sentimientos de celos y hostilidad.

Otros motivos de la rivalidad pueden deberse a afirmar la propia individualidad dentro del grupo de hermanos, marcar o disputar el propio territorio, el afán de llevar el control por parte de algunos hermanos; en algunas ocasiones tener que compartir un espacio reducido por un tiempo prolongado.

Características de la rivalidad entre hermanos

Entre menor sea la diferencia de edad entre hermanos, mayor es el nivel de competencia que se da entre ellos. La rivalidad entre los niños es más evidente debido a su espontaneidad y poco control de sus impulsos, además de que su sentido de propiedad y territorialidad se manifiesta de un modo más directo e inmediato.

Los altercados y enojos entre los hijos suelen alternarse con manifestaciones de afecto entre ellos, cosa que suele sorprender a los adultos, que solemos olvidar nuestra propia niñez. Así es que no será nada extraño ver que se pelean de una forma encarnizada por un juguete y luego juguetean y bromean entre ellos.

Ventajas de la rivalidad

De acuerdo a los especialistas, la rivalidad es una etapa necesaria en el camino hacia la cooperación y la solidaridad, la relación proporciona un entrenamiento valioso en la sociabilización de la agresividad. La convivencia diaria enseña a los niños a luchar por lo que es suyo, a respetar lo de los demás y a conocer cuáles son los límites propios y ajenos. La rivalidad es positiva, siempre que sea contrapesada con el amor.

¿Cómo minimizar la problemática?

Respeta el espacio, juguetes y tiempo de cada uno de tus hijos; así como el deseo de estar solo o alejado de sus hermanos

Evita las comparaciones de un hijo con el otro. Hacerlo sólo provoca la competitividad entre ellos

Cuando un nuevo bebé llegue a la familia prepare al hermano mayor para su nuevo rol

Observa tu propia conducta, asegúrate de no tener un hijo favorito

Reconoce su conducta positiva, cuando ellos se llevan bien o resuelven sus conflictos ellos mismos.

Haz que cada uno de tus hijos se sienta especial e importante. Trata de pasar un rato con cada uno de tus hijos diariamente.

Recuerda que la rivalidad entre hermanos es una parte normal de cada familia.

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