Recuerdo que alguna vez siendo niña le dije algo así a mi mamá. Las razones no las sé, pero tal vez me sentí 'herida' cuando se negó a darme ración doble de mi helado favorito o cuando se deshizo de alguno de mis juguetes consentidos, porque ya estaba roto o muy viejito.

Supongo que la frase "Me voy de casa" se la aprenden los niños a los papás o la repiten luego de haberla escuchado en algún programa de televisión. Pero es un hecho que cuando un pequeñín sale con esa idea, los adultos no saben si reaccionar serios o soltar una risita por ahí.

¿Y es que cómo habría de hacer un nene para andar solito por la vida? Hace un tiempo, un anuncio publicitario retrató la historia de un niño con el corazón roto que decide irse y dejar a mamá. Pero miren cómo terminó la historia.

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