Con el regreso a clases vuelven esas largas tardes donde se entabla una lucha para que los niños hagan la tarea. Es importante estar cerca de ellos y apoyarlos en sus labores escolares, aunque muchos padres terminan por hacerles el trabajo a los chicos.

Es importante ayudar a los hijos con las labores, pero una cosa es ayudar y otra muy diferente hacerles la tarea completa.
Cuando al hijo se le pide que haga un trabajo, una investigación o una maqueta ¿para quién es el reto para él, para los dos o para ti?

Muchos padres se quejan de la cantidad de tarea que les dejan a sus hijos, como si el trabajo fuera para ellos y no para los pequeños. Los niños requieren una guía para adquirir la disciplina del estudio y los padres sólo deben colaborar con las dudas del chico mientras hace sus obligaciones y supervisar que haya completado todo y no quedarse hasta la noche terminándole la tarea.

Tenga paciencia...


Si usted se sienta con su hijo y quiere que en diez minutos o menos termine de iluminar lo que le asignó la maestra van a comenzar los problemas. El ritmo de los niños es muy diferente al nuestro, quizá para usted sea sencillo pintar de rojo un círculo, pero ellos tienen que empezar a desarrollar sus habilidades para no salirse de la línea.

En los niños sin dificultades de aprendizaje lo usual es que se les preste especial atención hasta que culmine el tercer grado. Sin embargo, algunos estudiantes requieren mayor atención porque pueden tener algún déficit atencional, ser hiperactivos o no se ajustan al sistema tradicional de aprendizaje.

El tiempo de las tareas es un buen momento para estar en familia, incluso, si usted tiene hijos menores puede asignarles alguna actividad. Mientras el mayor está completando un cuestionario, el pequeño puede estar haciendo trazos con crayones. Así se crea una atmósfera en la cual todos están concentrados trabajando en algo.

Lo ideal es que tanto papá como mamá se involucren en el proceso de aprendizaje de los hijos. Si sólo uno de los dos se encarga de esto, el pequeño lo relacionará con los ratos aburridos y diferenciará a los padres de manera negativa. Con uno pensará en diversión y con otro en trabajo, deben ser parejos y turnar, en la medida de lo posible las evaluaciones de los trabajos escolares.

Establecer horarios es muy importante. Organice una agenda donde desglose las actividades del día, el tiempo para la tarea, para el juego, para ver a tele y para ir a la cama.