Estampitas, gorras, hojas secas, monedas, lápices... tesoros invaluables para los niños. Objetos a los que los pequeños les encuentran una belleza e importancia única y por los que luchan a diario. Un día encontraron algo que les gustó y de poco en poco fueron juntando piezas similares, y así, sin darse cuenta, se convirtieron en coleccionistas empedernidos.

Es común que entre los 6 y los 10 años los niños comiencen a armar una colección a la que otorgan un valor especial. Para ellos, una colección es muy importante, porque es algo que les pertenece, algo que hacen por decisión propia y sin ayuda o intervención de nadie. El coleccionismo es una afición sana que puede aportar mucho a la vida de los pequeños, si se les saber orientar adecuadamente.

Beneficios de ser coleccionistas

Los chicos se hacen observadores, siempre atentos a su alrededor para encontrar la pieza que falta en su colección.

Desarrollan la memoria, la paciencia y la constancia.

Crean métodos para hacer crecer su colección, para organizarla y para cuidarla.

Se ponen retos a sí mismos.

Estimula el desarrollo de sus habilidades sociales, ya sea que con orgullo quieran platicarles a otros niños sobre su colección o que busquen compañeritos con quienes intercambiar piezas que les hagan falta.

Alimenta su afición

Muestra interés en su colección, aunque ésta no te resulte de lo más agradable. Hay niños que sienten fascinación por los insectos y salen al jardín a cazarlos para luego enfrascarlos y tenerlos en su habitación. En un caso así, explícale que debe cuidar su higiene para evitar que el contacto con la tierra y los animales le provoquen una enfermedad, pero no lo desalientes, porque es probable que te encuentres frente a un futuro y brillante entomólogo.

Establece límites

Todo coleccionista corre el riesgo de convertirse en un 'acumulador' obsesivo, pero particularmente en el caso de los niños, es necesario hacerles saber que no pueden sumar a su colección todo lo que quieran.

No permitas que sus cómics ocupen espacio que sea necesario para sus útiles escolares, por ejemplo. Ni tampoco se trata de que su colección de monedas esté repartida en la sala, el comedor y hasta en la cocina. Destina un lugar en su habitación para que coloque sus valiosos objetos, en donde tenga posibilidades de ver crecer la colección hasta un punto determinado.

Por otro lado, si su colección implica un gasto para ti –como la compra de juguetes de edición limitada–, establece metas y recompensas que lo hagan esforzarse para poder sumar piezas a gran tesoro. Por ejemplo, si logra sacar buenas notas en todas sus asignaturas, tú podrías darle una cantidad de dinero para alimentar su alcancía y que luego él pueda comprar su siguiente pieza de colección.

Estimula su imaginación

Quizá tu hijo aún no inicia una colección, pero tú has notado que hay cosas que le llaman la atención de manera especial. Si este es el caso, puedes optar por regalarle una cámara y un álbum fotográfico, por ejemplo. Motívalo a retratar sus objetos y lugares favoritos, para que de poco en poco vaya llenando un divertido mosaico con todas las imágenes que le encantan.

Las postales, por ejemplo, despertarán un deseo en tu hijo por conocer el mundo. Si de niño se dedica a coleccionar imágenes de lugares mágicos, al crecer podría ser un viajero entusiasta por descubrir rincones paradisiacos.

Lo que debes controlar

Las colecciones son importantes, pero no deben anteponerse a otras actividades y responsabilidades como la escuela o las reuniones de familia. Recuérdale a tu hijo que hay tiempo para todo y que no puede permanecer siempre al lado de sus tesoros.

Si notas que tu hijo se pone muy ansioso cuando no consigue alguna pieza, podrías estar ante una personalidad con rasgos obsesivos. Consulta a tu pediatra para saber cómo tratar este comportamiento antes de que se agrave.

¿Se puede armar una colección en familia?

Si descubres la colección de tu hijo y él te invita a participar en ella, no dude en aceptar su oferta. Aún si no notas un deseo de su parte por integrarte a dicha actividad, trata de sorprenderlo de vez en cuando regalándole algo que creas puede sumarse a su colección; de esta manera lo harás sentir importante y sabrá que te interesas en él.

Ahora que si tú fuiste alguna vez o sigues siendo coleccionista, aprovecha para retomar la actividad que tanto te apasiona e invita a tu pequeño a sumarse a tu pasatiempo. Explícale por qué adoras tu colección de libros, por qué te parecen fascinantes los sellos postales o desde cuándo juntas llaveros.

¿Tu hijo colecciona algún tipo de objetos? ¿En tu casa tienen una colección familiar?