
Aunque a algunos nos parezca indignante, hoy día aún existen padres que no conciben educar a sus hijos sin castigos físicos. Los golpes como método de enseñanza se han arraigado con el paso de las generaciones, prevalecen en muchas culturas y son un problema a nivel mundial, según un reportaje de BBC Mundo.
La violencia contra los niños es común en la selva amazónica de Perú. "Erradicarla en los hogares es la tarea más difícil con la que nos enfrentamos desde la escuela. El último caso es una madre que intentó quemar la cara de su hija de cinco años", dijo a BCC Mundo Evelynn Vargas, psicóloga del Centro Educativo Virgen de Guadalpue, en Tarapoto, Perú.
Vargas explica que el colegio en el que ella trabaja trata de erradicar esos valores arraigados en las familias peruanas, y que ahí se les enseña a los chicos a respetar a las personas.
Pero según publica este mismo medio, Mayda Ramos, adjunta para los derechos de los niños y la adolescencia de la Defensoría del Pueblo de Perú, asegura que el castigo físico a los menores no sólo se da en el ámbito familiar, sino también en la escuela.
"Es muy famosa la frase de la letra con sangre entra, y los padres autorizan a los profesores para que los castiguen, sobre todo con bofetadas, jalones de pelo o golpes con punteros y reglas", declaró para BBC Mundo.
Y aunque esto nos resulte difícil de creer, no se trata de una realidad exclusiva de Perú. El mismo reportaje señala que un informe de 2009 del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) muestra que hasta el 80% de los adultos considera natural recurrir al maltrato infantil para imponer disciplina. Estos datos se obtuvieron a través de encuestas realizadas en 16 distintos países de América Latina.
Según la encuesta de salud mundial de UNICEF, entre el 20% y el 65% de los niños en edad escolar informó haber sufrido acoso verbal o físico en la escuela.
A primera instancia podríamos pensar que la costumbre de 'educar a golpes' es algo que sólo ocurre en países y/o en familias pobres, pero de acuerdo con el Estudio del Secretario General de Naciones Unidas sobre la violencia contra los niños, los castigos físicos a los menores ocurren en todos los países y afectan a todos los grupos sociales del mundo.
Los testimonios recogidos por BBC Mundo dan escalofríos. "Yo no me veo capaz de educar a mis hijos si no es pegándoles. Además, un niño nunca se va a atrever a denunciarnos, no sabe ni cómo hacerlo. Y si la policía nos dice algo, lo intentamos solucionar entre nosotros y ya está", dijo el padre de un alumno del Centro Educativo visitado para la realización del reportaje.
"Los abusos no se pueden justificar absolutamente en ningún caso", le dice a BBC Mundo Robert Larzelere, profesor de la Universidad de Oklahoma y doctor en desarrollo humano y estudios de familia de la Universidad de Pensilvania.
El especialista añade que no es bueno que los padres usen el castigo físico como primera opción para disciplinar a los niños, y que en todo caso, "una palmada suave en la nalga", dependiendo cómo y para qué se aplique, puede ser inofensiva en el desarrollo de los niños.
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