En esos tiempos es común ver que los niños son educados por las nanas, son las que les enseñan a comer, los ayudan a caminar, y llega a suceder que sólo con ellas se duermen. También, cuando crecen, son sus confidentes.

¿Y qué pasará con mamá? Hay unas que se ponen celosas, pero lo que deben hacer es acercarse lo suficiente para que sus hijos no tengan que sustituir a sus padres por su nana.

Cambia la historia y sé mamá

Cabe aclarar que el contar con una persona que nos ayude en esta función no es nada reprobable, sino muy bueno, ya que nos facilita el cumplimiento de todas las demás tareas, como ser esposas, amas de casa e incluso cumplir con un trabajo profesional fuera de casa. El problema viene cuando perdemos el punto de equilibrio y perdemos de vista nuestro objetivo. El ser madre, como vocación, es responsabilizarse de la formación y educación de los hijos, y eso cuesta tiempo y esfuerzo.

Hay que acercarse a los hijos para que no sientan la carencia de sus padres y la necesidad de sustituirlos. No se trata de que despidas a la nana para que entonces "no interfiera", sino de apoyarte inteligentemente en ella. El problema son los extremos, no la nana.

Niveles de confianza

Debes valorar muy de cerca y a lo largo del tiempo los niveles de confianza y de supervisión estrecha que debes ejercer sobre la relación de tus hijos con quienes te ayudan. Si no lo haces así, no te sorprendas de que tu hijo hable inadecuadamente o que mastique con la boca abierta.

Los modales se adquieren por imitación. ¿A quién está imitando tu hijo? A la persona con la que más tiempo pasa o a la persona con la que se identifica más. Por esto es tan importante volver al tema de la atención y del tiempo. No sólo es el tiempo; es la calidad y la profundidad de la comunicación establecida con tus hijos la que cuenta, y así, aunque no pases mucho tiempo con ellos, dicha comunicación permite que tu influencia sea cada vez mayor.

Puntos para valorar

La infancia es la etapa más breve de la vida, pero es la másimportante en la formación de una persona. Es cuando se siembran los principios y virtudes que forjarán el carácter y la personalidad del ser humano.

El tiempo en cantidad y calidad que se invierta en esta maravillosa misión dará sus frutos y no habrá mayor premio que la satisfacción de ver a los hijos felices.

Como hemos visto hasta aquí, el problema no son las nanas, sino aquellas mamás que quieren tan sólo vivir con sus hijos y no convivir, sobre todo cuando esto implica renunciar a determinados gustos y preferencias.

>>> ¿Cuánto tiempo pasan tus hijos con las nanas?