Ser mamá y ser ecológica no causa conflicto, al contrario, una mamá ecológica puede crear un ambiente saludable para su bebé y educarlo desde pañales a cuidar el planeta.

Además existe un mercado en auge que apuesta por productos respetuosos con el medio ambiente. Un movimiento que cada vez se hace más fuerte y que busca proteger la salud de los bebés, evitando aquellos artículos compuestos de sustancias químicas y contaminantes que provocan muchas de las alergias alimentarias y dermatológicas frecuentes en estos tiempos.

Si quieres iniciar o seguir con tu estilo de vida ecológico te aconsejamos >>>

Al comer:

Reduce el consumo de sal en los alimentos que cocines. Puedes sazonar con distintos tipos de especias.

Evita que tu hijo se acostumbre a los productos azucarados, pero sin eliminar el consumo de dulces o galletas de una manera drástica. El objetivo es proporcionarles una dieta equilibrada y nutritiva.

Al dormir:

Existen muchos productos ecológicos para decorar y amueblar su cuarto, que representan muchos menos riesgos para la salud, pero con idéntico atractivo.

Elige telas naturales y sin tratar, como el algodón y la lana, para las sábanas, mantas y protectores de cuna.De preferencia compra una cuna que esté elaborada a base de maderas nobles y acabados no tóxicos.

¡Cuidado con la pintura! Es fácil encontrar un gran número de pinturas ecológicas y barnices saludables y respetuosos con el medio ambiente. Si la alternativa en la pared es el papel pintado también hay que buscar las soluciones más ecológicas posibles, pues muchos de ellos no están hechos de papel, sino de vinilo.

Evita las alfombras, porque los ácaros que se suelen esconder en ellas empeoran los brotes alérgicos. Pero, si decides mantenerla, utiliza los tratamientos tópicos para limpiarla, como aerosoles antiácaros y aspiradoras con buen filtro.

Al vestir:

Usa pañales ecológicos, elaborados con tejido orgánico biodegradable y, en algunos casos, hasta compostable.

Busca ropa y calzado natural, hay tiendas especializadas que tienen ropa hecha con algodón 100% biológico y elaborada con tintes naturales. Tejidos en los que no se hayan usado pesticidas, ni transgénicos, sino abonos verdes y ahorrando agua.

Cremas de higiene y aseo, estos cosméticos priman los aceites vegetales biológicos, las aguas florales o las ceras vegetales. Un cosmético bio puede tener hasta un 30% de principios activos, mientras que la mayoría de los clásicos no contienen más del 1%. Sus aditivos también se limitan y controlan estrictamente. Se excluyen los colorantes, perfumes y aceites sintéticos; los aceites minerales derivados de la industria petroquímica; las sales de aluminio, etc. Son fórmulas no testadas sobre animales y su embalaje es 100% reciclado.

Los juguetes

Las madres preocupadas por la salud del bebé y del medio ambiente pueden encontrar peluches de lana natural, las clásicas muñecas de trapo elaboradas con algodón ecológico o juegos de madera en estas tiendas especializadas.

Fuente: www.greenpeace.org y libro Bebés-Bio (eco-guía de educación) de la periodista británica Claire Gillman

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