
A ningún padre de familia le gustaría que alguno de sus hijos beba alcohol en exceso, pero siendo realistas, el que los chicos no midan las consecuencias de tomarse un trago tras otro es bastante común.
El consumo del alcohol en adolescentes es un problema al que hay que atender a tiempo tanto para evitar repercusiones en su salud como para impedir que estos se vean involucrados, por ejemplo, en accidentes vehiculares por conducir en estado de ebriedad.
Por ello, los especialistas en adicciones sugieren que los padres atiendan el problema desde la raíz, identificando antes que otra cosa, las causas por las que su hijo podría estar abusando del alcohol.
¿Por qué beben los jóvenes?"El alcoholismo es una enfermedad que se puede salir de control porque no tiene un origen específico. Puede ser algo genético, o bien, aprendido de la familia o de los grupos de amigos", dijo la Psicóloga Gabriela Godínez, al observatorio Construye.
"El abuso se puede presentar por alguna situación de ansiedad en la persona. Los jóvenes están en un proceso existencial de incertidumbre con respecto al futuro a nivel familiar, personal, emocional, económico, etc. Puede deberse también a un conflicto de identidad y tratar de comportarse igual que sus pares", añade el especialista, quien también afirma que "el consumo del alcohol puede presentarse por presión social a manera de ritual de iniciación."
La psicóloga Lourdes Rueda comenta que una de las razones por las que puede haber aumentado el consumo en las adolescentes, es que vivimos en una sociedad deseosa de una gratificación instantánea. Además, a los chicos les resulta atractivo lo prohibido, y la publicidad en medios de comunicación ataca directamente a esta generación altamente pasiva.
Como señala Bejos, "existen diferentes tipos de bebidas especialmente diseñadas para ser consumidas por los jóvenes".
El gran peligroLamentablemente, la mayoría de los adolescentes consumen el alcohol en niveles excesivos sin siquiera tener una leve idea de las consecuencias físicas, emocionales y familiares que pueden tener. No consideran que estas prácticas sean factores de riesgo incluso para sus propias vidas.
"El alcohol es un ansiolítico de venta al por mayor y a cualquier hora del día", señala el Dr. Mario Bejos, terapeuta familiar. "Es un depresor del sistema nervioso. Afecta la capacidad de juicio y deprime los sistemas inhibitorios de la persona. Modifica la conducta del individuo".
¿Qué pueden hacer los padres para proteger a sus hijos?Para que los padres den una ayuda real y no sobreprotejan a los hijos, necesitan tener información de prevención.
La integración familiar puede representar un factor de protección. Por ello, es importante dar atención integral a todos los miembros de la familia para que estén al tanto de todo lo que existe alrededor del consumo irresponsable del alcohol.
Los especialistas coinciden en que la prevención debe llegar a través de los padres y que lo mejor para los adolescentes es la confianza que pueden darle a sus hijos para que realmente tengan una conciencia y responsabilidad sobre la cantidad de alcohol que pueden consumir.
Es importante no imponer reglas estrictas a los jóvenes. "Es importante llegar a los jóvenes a través del interés que tienen sobre la vida y cómo se sienten respecto a ella, si son felices, y sobre todo, hacerlos sentir importantes y valiosos, pues lo son, únicamente es necesario que lo sepan", comenta la Psic. Godínez.
Las consecuencias de un consumo excesivo de alcohol- Embarazos no esperados, violaciones, enfermedades de transmisión sexual
- Sufrimiento fetal, bajo peso e incluso retraso mental en el bebé
- Úlceras gástricas
- Cirrosis
- Infertilidad
- Osteoporosis
- Diabetes
- A nivel psicológico: angustia y depresión
- Muertes o discapacidad ocasionadas por accidentes de tránsito relacionadas con conductores en estado de ebriedad. >> Programa enseña a adolescentes la realidad sobre el beber y manejar
"La adicción es una enfermedad de pérdidas y de emociones; así como, una enfermedad familiar. La familia se contagia, aunque en el mejor de los casos, no consuma," concluye la psicóloga Rueda.
Fuente: Construye, Observatorio para la Mujer








