Pocas cosas son tan desesperantes como ver a un niño azotarse contra el piso y llorar con tal fuerza que todo el restaurante voltea a mirarte para que hagas algo y lo detengas. Los niños manipulan y usan al berrinche como un medio de presión para obtener lo que quieren, por lo que debes aprender a ponerle límites para evitar estas conductas.Enfrentar una situación como ésta no es sencilla: los chicos no llegan al mundo con un manual de uso y difícilmente se podrá acceder a un documento que instruya a los padres sobre las acciones que hay que tomar ante diversas situaciones.
Paciencia, firmeza e inteligencia son palabras clave para poder educar a un hijo, aprender a inculcarle valores, frenarlo con límites y enseñarle que toda conducta que tenga tendrá siempre consecuencias.
Algunos consejos eficaces:
Los especialistas en educación infantil aseguran que los límites se deben establecer desde temprana edad, a fin de fortalecer conductas y lograr un sano crecimiento personal del individuo.
La disciplina es efectiva cuando los adultos son firmes, observadores y afectuosos. La disciplina debe ser firme, respetuosa y no hiriente, para controlar sin lastimar al pequeño.
Como mencionamos líneas arriba toda acción conlleva una consecuencia y si esta es un berrinche deberá ser empleada de forma inmediata. Cuando el niño experimente una frustración y busque un berrinche para solucionarla puede aplicarse lo que se conoce en sicología infantil como "el tiempo fuera".
En este tiempo y, con total calma, se le explicará al pequeño el porqué de una negativa y se le dejará solo para que continúe con su drama. El niño llegará a calmarse, entenderá la situación y buscará recuperar la atención de sus papás con una actitud más positiva.Palabras de un experto
Juan Pablo Arredondo, autor del libro 'Límites y berrinches', asegura que se debe educar a los niños con reglas y hábitos desde que son muy pequeños.
"Se cree que los límites están peleados con el amor, y eso no es cierto. Es mucho más amoroso manejar a un niño dentro de un esquema de límites, porque lo estás preparando para la vida, y la vida es con límites, con reglas, estructuras, autoridad y consecuencias".
Es importante hacer a un lado el "No" rotundo y acompañar la negativa con una explicación que haga entender a los pequeños las razones de por qué es más conveniente evitar un comportamiento determinado. Se puede cambiar el "¡no grites!" por el "habla bajito".
>>> Que no te pase a ti...









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