Existe un mito de que los niños no presentan artritis y no es así, la Artritis Idiopática Juvenil (AIJ) es la más frecuente en la infancia, ya que puede aparecer desde los 6 meses de edad hasta los 16 años, explicó la Dra. Nadina Rubio, Fundadora de la ANER (Auxilio a Niños con Enfermedades Reumáticas), de Monterrey, Nuevo León en México.

La AIJ se caracteriza por dolor e inflamación de las articulaciones (las de gran rango de movimiento, como manos, codos, rodillas, muñecas entre otras). Se presenta en uno de cada mil niños por debajo de los 16 años, y es controlable con pronóstico positivo cuando se diagnostica y trata a tiempo.

Sobre la AIJ

"Anteriormente se le denominada Artritis Reumatoide Juvenil, sin embargo con el tiempo nos dimos cuenta que es diferente a la del adulto, porque precisamente ésta se asocia al factor reumatoide, mientras que en la de los niños y adolescentes no", agrega la Dra. Rubio.

La AIJ es una enfermedad de causa desconocida, anque sabemos que hay una susceptibilidad genética, esto es, los antecedentes familiares tienen un peso.

Si a personas genéticamente susceptibles les agregamos factores ambientales como infecciones virales o bacterianas, ocurrirá un desbalance en el sistema inmunológico, por eso se llaman padecimientos autoinmunes.

Dentro de la AIJ existen varios subtipos y por ello el diagnóstico correcto es muy importante, ya que de ahí se determina el tratamiento a indicar. Un niño con AIJ que no es tratado de manera adecuada va a tener afecciones directas en el crecimiento y desarrollo. Si entendemos que hay articulaciones inflamadas, el movimiento se verá muy limitado o será nulo, ya que no querrá moverlas por el dolor que esto le genera. Puede ser que no mueva la rodilla, por lo que comenzará a cojear dando como consecuencia una atrofia muscular, contracturas y con ello vendrán más secuelas y complicaciones.

Una forma de verificar que su hijo puede o no presentar AIJ es...

Ver todo su actuar en el día a día. Por ejemplo, observar su capacidad de movimiento físico, ya que las articulaciones se inflaman, están calientes y presentan dolor al moverlas. Esta inflamación crónica ocasiona anemia, pero en cuanto se controla desaparece. Es probable que comience a tener problemas para caminar, no quiera correr, amanezca entumido y despierte por las noches por un intenso dolor. De igual manera, no tendrá apetito y poco a poco será notoria la afectación en la calidad de vida.

"En algunos niños el síntoma inicial es fiebre, por lo que hay que tener cuidado de que el diagnóstico sea el correcto, ya que suele confundirse con un foco infeccioso. Pueden presentarse erupciones tipo rash que aparecen y desaparecen con la fiebre. Y, en cuanto al dolor, es necesario considerar que el menor no puede verbalizarlo muy bien, por lo que habrá que preguntarle de la manera más sencilla, cómo es que lo describe, si le es molesto todo el tiempo, si sólo cuando lo mueve, que parte del cuerpo le duele, etc.", enfatiza la Dra. Rubio.

La especialistarecomienda a los padres no subestimar el dolor músculo esquelético de los hijos pequeños y adolescentes, ya que por lo común se lo atribuyen al ejercicio, a un golpe o al crecimiento, cuando en realidad puede ser el inicio de una enfermedad reumática. Por ello la valoración debe realizarse por un reumatólogo pediatra.

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