El caso se remonta a 1996, cuando la farmacéutica Pfizer ofreció el producto 'Trovan' para su utilización en Kano, al norte de Nigeria, donde se sufría una epidemia de meningitis. La prueba del medicamento llevó a varios niños a la muerte y a muchos otros los dejaron con secuelas.La trágica historia
Ante la epidemia, Pfizer envió a un grupo de médicos a la zona donde captaron a 200 niños y prometieron a sus familias que los curarían. Once de aquellos niños murieron y muchos más sufrieron efectos secundarios graves, incluidos daños cerebrales.
Pese a que la alerta sanitaria persistía, el fracaso de la terapia experimental de Pfizer llevó a la empresa a desmantelar su dispositivo apenas dos semanas después de llegar a la zona sin ofrecer información sobre los experimentos.
Un investigador con ética
En lugar de dar carpetazo al asunto, la conciencia de uno de los investigadores que participó en la misión de Pfizer le llevó a denunciar los hechos en su propia empresa mediante una carta dirigida al máximo directivo de la compañía, William Steere. En ella, el médico advertía de lo sucedido y aseguraba que las pruebas realizadas por Pfizer habían "violado normas éticas". Un día después de enviar la carta, el empleado fue despedido, aunque la farmacéutica alegó que la medida no tenía relación con la misiva.
Pfizer asegura que contaba con el permiso de las autoridades sanitarias del país para probar el nuevo medicamento y que tenían el permiso de los padres, algo que ellos niegan.
Justa demanda
En el 2005, nueve años después, la batalla legal inició por un grupo de familiares de los niños afectados y conducida por un abogado nigeriano y otro estadounidense. El que pueda llegarse a un acuerdo extrajudicial no evitaría que el caso pueda seguir vivo en Estados Unidos, donde un tribunal de apelación del Estado de Nueva York ha dado vía libre para que el caso pueda ser admitido a trámite en el país donde radica la compañía.
Durante años, el laboratorio ha intenta argumentar que el responsable de las muertes no fue su fármaco, y que el ensayo se hizo con todos los beneplácitos legales y que el Gobierno nigeriano había dado su visto bueno al tratamiento. Pero en un juicio de más de cuatro años salieron a relucir aspectos como que el fármaco se usó en los pequeños sin haber pasado por las pertinentes pruebas previas antes de su uso en humanos, y que las dosis utilizadas no fueron las correctas.
Hablamos del caso que inspiró el libro de John Le Carré y la película 'El jardinero fiel', una de las referencias constantes a la hora de criticar el comportamiento de los grandes laboratorios.
Finalmente, Pfizer castigado
Familiares de cuatro víctimas recibirá 175.000 dólares (unos 123.000 euros), según ha anunciado la propia compañía. Y se espera que este acuerdo llegue a las demás víctimas, pero no se sabe si las indemnizaciones se limitarán a los que fallecieron o llegarán a todos, porque la compañía insiste en que las secuelas de los otros -daños cerebrales, sordera, ceguera, dolores- son debidos a la propia meningitis, y no al medicamento.
>>> La noticia en video (en inglés)









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