El regreso a clases no es cosa fácil aunque se de cada año. Reajustar rutinas, despertar y levantarse más temprano. También es el inicio de nuevos desafíos y tal vez un caso de nerviosismo o estrés.

Independientemente de que su hijo sea un niño de preescolar o un adolescente, cierta ansiedad el primer día de escuela es normal. Los expertos aseguran que lo ideal es que los padres sepan aliviar el estrés de sus hijos y manejar sus propias expectativas para el año que comienza.

Los padres no deben actuar de forma exagerada, aunque los niños tengan una transición problemática. "Los niños tienen que afrontar esos sentimientos incómodos", aseguró Christine Kodman-Jones, psicóloga clínica de Bala Cynwyd, Pensilvania. "Da miedo, pero si persisten y lo logran, eso muestra una fortaleza y resistencia reales".

En esta etapa los padres deben tomar las siguientes medidas para ayudar a sus hijos a afrontar la ansiedad:

Programe una visita. Permita a los niños pasear por la escuela antes del inicio de clases para que puedan conocer a sus maestros, ver sus aulas y jugar en el patio.

Hable sobre la nueva rutina. Muéstrese entusiasta e informe a sus hijos sobre lo que pueden esperar en un día escolar típico.

Comience la transición pronto. Establezca una hora más temprana para irse a la cama y ponga la alarma de forma que sus hijos puedan acostumbrarse a su horario escolar por adelantado.

Juegue a la escuela en casa. Si tiene hijos pequeños, juegue a ser maestro y hable sobre las reglas de la escuela.

¿Padres estresados?

Los padres también necesitan gestionar su propia ansiedad. "Los padres deben estar calmados y prestar apoyo. Su confianza es clave para los niños, sobre todo los que tienden a preocuparse".
"Los niños buscan estabilidad en sus padres, y se toman esa ansiedad muy personalmente", apuntó Kodman-Jones.

En general, la ansiedad por volver a la escuela desaparece tras el primer mes, sn embargo, los niños que muestran ciertos síntomas, como problemas para dormir o dolores recurrentes de estómago, tal vez necesiten ayuda adicional de su maestro o consejero escolar.
Otras señales de problemas incluyen sueños malos, falta de apetito o una conducta inusualmente testaruda o exigente.

Y ojo, los adolescentes que cambian de secundaria o se dirigen a la universidad también pueden sufrir de ansiedad por preocupaciones típicas como si serán aceptados.

>>> No te pierdas
- 10 consejos para un divertido regreso a clases
- Especial sobre Regreso a Clases