
Las madres que trabajan tienen menores tasas de depresión que sus homólogas que se quedan en casa, pero caer en el mito de la "súper mama" podría ponerlas en mayor riesgo de esta condición, sugiere una nueva investigación que se presentará en la 106 ª reunión anual de la American Sociological Association.
El estudio muestra que las madres trabajadoras que expresaron una actitud de "súper mamas", las cuales esperaban que el trabajo y el hogar pudieran mezclarse mostraron mayores niveles de síntomas de depresión. Esto en comparación con las mujeres que trabajan sabiendo que tendrían que renunciar a algunos aspectos de su carrera o de su maternidad para lograr un equilibrio entre la vida y el trabajo.
"Las mujeres se venden la idea de que pueden hacerlo todo, pero la mayoría de los empleos siguen siendo diseñados para los empleados sin responsabilidades de cuidado de niños", dijo Katrina Leupp, de la Universidad de Washington sociología y estudiante de posgrado que encabezó el estudio. "En realidad, la vida familiar y el trabajo requiere un gran sacrificio como reducir las horas en la oficina y conseguir que los esposos ayuden más.Puedes combinar felizmente la crianza de tus hijos y tu carrera, si estás dispuesta a renunciar a algunas cosas", comentó Leupp."
Leupp estuvo a cargo de analizar las respuestas de la encuesta realizada entre 1.600 mujeres casadas de 40 años, a través de los Estados Unidos. Las entrevistadas, una mezcla entre amas de casa y madres que trabajan, participaron en la Encuesta Longitudinal Nacional de la Juventud, administrada por el Departamento de Trabajo de EE.UU. Durante su etapa de jóvenes adultas, las mujeres respondieron preguntas sobre el equilibrio del trabajo-vida al calificar cuánto estaban de acuerdo con ciertas afirmaciones tales como, "Una mujer que cumple con sus responsabilidades familiares no tiene tiempo para un trabajo fuera del hogar", "Las esposas que trabajan causan mayor delincuencia juvenil " y "La mujer es más feliz si puede quedarse en casa con sus hijos. "
Luego, cuando las mujeres alcanzaron los 40 años, se les midió sus niveles de depresión. Así se encontró que las madres que se quedaban en casa tenían más síntomas depresivos que las madres que trabajan, lo que concuerda con los hallazgos de otros estudios.
"El empleo es en última instancia, beneficioso para la salud de la mujer, aun cuando las diferencias en la satisfacción marital y trabajar a tiempo completo o parcial se hayan descartado", dijo Leupp. Añadió además que hay algo de verdad en el dicho: "Las mamás que trabajan en casa tienen el trabajo más difícil del mundo".
"Las mujeres empleadas que esperaban que la conciliación entre la vida y el trabajo iba a ser duro son probablemente más propensas a aceptar que no pueden hacerlo todo", dijo Leupp. Se encontró que estas madres pueden hacer concesiones más cómodamente, como salir del trabajo temprano para recoger los niños, y tienen menos síntomas de depresión. Por su parte, las mujeres que esperan que la vida laboral y familiar se pueda combinar satisfactoriamente sin muchos contratiempos pueden ser más propensas a sentirse como perdedoras al no poder alcanzar su ideal. La culpa por no ser capaz de manejar el equilibrio del trabajo y la familia, y la frustración por la división del trabajo doméstico también podrían desempeñar un papel en el aumento de los síntomas de depresión en el grupo de "súper mamás".
"Las 'súper mamás' tienen mayores expectativas, así que tiene sentido que se sientan más frustradas con la división de las tareas del hogar", dijo Leupp. Por esta razón, ¿deberían los super papás ayudar? Tal vez. Leupp no incluyó a los padres en su estudio, pero dice que la mayoría de los hombres no reducirían las horas de trabajo para dar cabida a la crianza de sus hijos."El empleo sigue siendo en última instancia, bueno para la salud de las mujeres", dijo Leupp. "Sin embargo, para una mejor salud mental, las madres que trabajan deben aceptar que no pueden hacerlo todo."
Fuente: American Sociological Association
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