Acción de Gracias en familia, después del divorcio
Por Rebecca P. Coniglio, LCSW

Este noviembre, las hojas están cayendo, los días se están haciendo más cortos, y las familias están haciendo planes para Acción de Gracias. Puedo cerrar los ojos y percibir el aroma de la casa de mi mamá en el Día de Thanksgiving. Ella siempre hace su famoso mushy-mushy –como le llama al relleno del pavo– y más comida de la que nuestra pequeña familia puede comer, pero eso es suficiente para despertar un sentimiento de gratitud en el fondo de mi corazón.

Soy hija de un divorcio, un título que he usado de mala gana desde que tengo diez años. Ahora, como mujer adulta y con una familia propia, las fiestas y el divorcio siguen desatando un cúmulo de emociones complejas en mí. Por un lado recuerdo los retos que mi familia enfrentó cuando yo era niña, especialmente durante las fiestas. Por el otro, y como adulta, me siento llena de gratitud por mi pasado, presente, y con suerte, por mi futuro.

Después del divorcio de mis padres, mi madre trató de mantener algunas de nuestras tradiciones familiares vivas, como ver el desfile de Acción de Gracias con nuestras pijamas puestas, pero había un sentimiento molesto por esa silla que estaba vacía y también una sensación de culpa por una lealtad dividida. Eso ha desaparecido y ahora estoy mejor preparada para hallar mi propia suerte.

Esto es algo que he estado practicando de poco en poco todos los días. Para mí, significa hacer un alto, tomar un respiro, y ponerme a pensar en toda la gente y cosas que tengo suerte de tener en mi vida. Creo que este es un ejercicio muy valioso que deberíamos hacer todos los días y no sólo en Acción de Gracias, pero ya que durante esta celebración la mayoría de la gente se toma el tiempo de ver lo que son y agradecer por ello, esta puede ser una excelente manera de empezar el día, con la esperanza de seguir haciéndolo el resto del año.

Me casé con un hombre que ama Acción de Gracias, y estoy agradecida por ello también. Él me recuerda que este día no se trata de dar o recibir regalos o cosas materiales, sino de la familia, y la comida, por supuesto.

A continuación algunos pasos sencillos que puedes seguir para ayudar a tu familia a encontrar la manera de sentirse afortunados este Día de Acción de Gracias:

Define lo que es sentirse afortunado. Ayuda a tus hijos a enfocarse en las cosas positivas que tienen en la vida y a no pensar en las que no tienen.

Define lo que gratitud significa y explora las maneras en las que puedes expresar gratitud. Por ejemplo, decirle a la gente lo que sientes por ella, diciendo "gracias", y ayudando a otros que son menos afortunados.

Escribe o dibuja con tus hijos sobre alguna persona especial en sus vidas por la que estén agradecidos.

Llama por teléfono o escribe cartas a tus familiares que vivan muy lejos como para visitarlos este Acción de Gracias.

Durante la celebración, busca a cada uno de los miembros de tu familia y diles lo que cada uno de ellos significa para ti y por qué. Como padres, hagan esto e inspiren a sus hijos a que lo intenten.

Los padres que estén separados o divorciados, presten mucha atención a los sentimientos y necesidades de sus hijos este Día de Acción de Gracias. Los padres pueden sentir la ansiedad de sus hijos y esto puede incrementar su propia ansiedad. El mejor consejo que puede dar basándome en mi experiencia personal y profesional, es: asegúrense de estar actuando como adultos, y permitan a los niños actuar como niños.

En la medida de lo posible, alejen a los niños del estrés de las fiestas. Ayuden a sus hijos a entender que aunque las cosas no son necesariamente de la manera en que ellos quisieran, ustedes siguen siendo una familia, y que habrá muchos días de gozo por venir. Tus niños podrían no sentarse en la misma mesa de Acción de Gracias que mamá o papá debido al divorcio, pero el día significa lo mismo para todos ustedes. Como padres, ustedes pueden hacerle saber a sus hijos cuán agradecidos están por tenerlos a ellos y asegurarse de que ellos se sientan de la misma forma con respecto a ustedes.

Tómenlo de mí, que me aferro a las tradiciones familiares y que creo nuevas tradiciones. Hagan un puente entre su pasado y su presente. Así es como me verán disfrutando del Día de Acción de Gracias, comiendo mushy-mushy, expresando mi gratitud, ¡y gozando cada detalle de mi suerte!

Rebecca Perlman Coniglio es una trabajadora social con licencia clínica. Trabaja con niños, adolescentes y adultos, de entre 5 y 25 años, que enfrentan problemas como pérdida, ansiedad, divorcio y depresión. Su más reciente libro, 'Lily's Little Life Lessons' ya está a la venta.