Torry Ann Hansen, de Estados Unidos, se arrepintió de haber adoptado. Su solución fue enviar a Artyom Savelyev, de sólo 7 años de edad, de regreso a Moscú. La mujer compró un boleto con destino a Rusia y subió al niño al avión, solo, pero con una mochila con caramelos y una nota.

En el mensaje escrito a máquina, la mujer de 33 años explica a las autoridades rusas que ya no quiere seguir siendo la madre de Artyom porque el niño tiene problemas emocionales y es violento.

Tras el extraño proceder de Hansen, Rusia anunció que suspenderá todas las adopciones de niños por parte de familias estadounidenses.