
Como si la sólo idea de quedarse varado en un elevador no fuera de por sí aterradora, imagina que éste se daña y te encuentras a punto de dar a luz. Eso fue lo que le ocurrió a Katie Thacker, una mujer de Washington, quien al llegar al hospital se vio forzada a parir a su bebé en un ascensor entre el piso 12 y el piso 14 en lugar de una sala de partos convencional.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado un estado de emergencia global en lo que respecta a la mortalidad materna, pues actualmente, son más las mujeres que mueren dando a luz que aquellas que mueren en un conflicto armado. La alarmante cifra revela que cada minuto se presenta la muerte de una mujer pariendo.
Hay parejas que sueñan con compartir ese momento tan maravilloso. Mujeres que desean que su compañero esté con ellas en la sala de parto, y hombres dispuestos a filmar cada segundo de tan hermoso acontecimiento. Pero según un reconocido obstetra, la presencia del padre durante el alumbramiento podría provocar que su bebé tenga que nacer por cesárea, e incluso a problemas mentales para su mujer o una ruptura de la relación de pareja, según reportó la versión online de la revista Marie Claire.







