
Según el Instituto Nacional para la Excelencia Clínica (NICE) del Reino Unido, la Ritalina, fármaco comúnmente usado para tratar a los niños que sufren el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), sólo deben usarse en casos extremos, y nunca antes de los cinco años de edad.
Según las nuevas recomendaciones de los médicos, el TDAH -el trastorno de conducta más común en los niños-, debe ser tratado con ayuda psicológica, pues no se encontró evidencia de que los medicamentos sean efectivos. La Ritalina y Concerta tienen efectos secundarios que incluyen nerviosismo, insomnio, pérdida de apetito y de peso. Por su parte, el Strattera puede causar náusea, mareo, fatiga y cambios de ánimo. Además hay muy pocas investigaciones sobre las implicaciones del uso a largo plazo de estos fármacos. Las nuevas guías recomiendan usar los fármacos como último recurso y con moderación.