Un informe reciente del gobierno descubrió que los índices de mortalidad infantil están lamentablemente rezagados en comparación con la mayoría de los demás países desarrollados, en gran parte por una cantidad desproporcionadamente alta de bebés nacidos de forma prematura.

Marian F. MacDorman, estadista del Centro Nacional de Estadísticas de la Salud y autora líder del resumen informó que en 2005, los EE.UU. ocuparon el puesto 30 en mortalidad infantil en el mundo.