
Puede sonar como un problema matemático, pero esta es la meta de
La Campaña Nacional para Prevenir el Embarazo en Adolescentes: bajar la incidencia de jovencitas latinas embarazadas a sólo dos de cada diez para el 2015. La Campaña Nacional ha trabajado desde 1996 para mejorar la calidad de vida de niños, jóvenes y familias en la prevención de embarazos de adolescentes. A pesar de que la misión ha rendido frutos al reducir la preñez de jovencitas de cuatro de cada 10 a tres de cada 10, en las adolescentes latinas los embarazos no planificados han disminuido de forma más lenta.
Y es que ver una jovencita embarazada en los barrios y vecindarios latinos es, tristemente, bastante común. Los embarazos juveniles están estrechamente vinculados a la pobreza, familias de madres solteras o sin presencia del padre, deserción escolar, dependencia de la asistencia social, descuido de la salud y negligencias en la crianza. Por estas razones Estados Unidos es el país desarrollado con el mayor índice de embarazos juveniles en el mundo.