Cada noche en sus ratos de ocio en la cama, Nelly sólo pensaba en todo lo que ofrecería a su pequeño hijo cuando naciera. Muchos le habían dicho lo duro que sería, pero a Nelly no le importaba. Lo que más deseaba, más que nada en el mundo, era ver por fin a quién se parecería Nicolás. Pero la realidad fue aplastante, "Realmente fue más duro lo que creí", nos confesó.Nelly tiene un hijo de 1 año, un esposo y un trabajo donde las emergencias pueden cambiar la hora de salida sin previo aviso. Esta ocupada mujer lo confiesa "hay veces que necesito estar sola para respirar profundo, no porque mi vida esté mal, sencillamente porque hay momentos en que siento que no doy más". Sin embargo, la sonrisa le regresa al ver la mirada de Nicolás.









