Pocas cosas son tan desesperantes como ver a un niño azotarse contra el piso y llorar con tal fuerza que todo el restaurante voltea a mirarte para que hagas algo y lo detengas. Los niños manipulan y usan al berrinche como un medio de presión para obtener lo que quieren, por lo que debes aprender a ponerle límites para evitar estas conductas.Enfrentar una situación como ésta no es sencilla: los chicos no llegan al mundo con un manual de uso y difícilmente se podrá acceder a un documento que instruya a los padres sobre las acciones que hay que tomar ante diversas situaciones.









