Desde los primeros síntomas del embarazo todo te comienza a cambiar; el sueño y el apetito son los dos grandes aspectos que se ven afectados de inmediato. Tal vez, te diste cuenta de tu estado por lo mucho que dormías sin quedar satisfecha o porque de repente necesitabas, sin previo aviso, recostarte o al menos apoyar la cabeza en algo, el sueño se apropia de ti.También, de repente, la gente te comienza a dar consejos, trucos, sugerencias sobre lo que debes comer, una palabra que por sí misma te cae como bomba, pues el estómago está completamente revuelto.
Por ello es mejor que te informes y que sigas los consejos que quieras siempre con datos en la mano.

Antecedetes hereditarios.










