
NUEVA YORK (Leanne Italie, AP) - A los 17 años, Maggie Duwelius es una atareada estudiante de último año de la secundaria con la vista puesta en una universidad competitiva y difícil.
Trabaja duro, dijo su madre, pero con frecuencia sus calificaciones quedan por debajo de esa meta mientras ella navega en un remolino de actividades extracurriculares: deportes, participaciones breves como voluntaria, lecciones de voz, cuidado de bebés.
Maggie, que se autoimpuso gran parte de esa carga, sentía que perdía el control sobre su propia vida, con hasta seis horas de tarea cada noche y tan poco como cinco horas de sueño.
"De mis tres hijos, ella es de lejos la que se motiva más por sí sola, pero no es una de esas chicas que por naturaleza puedan decir: 'Puedo ingresar a este examen con un lápiz y resolverlo muy bien''', dijo su madre Sarah Duwelius en los suburbios de Portland, Oregon. "La veo trabajar tan duro y pensé que debe haber otra forma".
Allí es donde intervino el asesor de la vida de Maggie, parte de una tendencia en los últimos años de extender a los alumnos de secundaria la ayuda no convencional que se da a los adultos.
La asesoría de vida para jóvenes no consiste solamente en afinar los hábitos de estudio ni en permanecer organizado, aunque esas cosas forman parte de lo que John Williams hace con Maggie.
Se trata de que los jóvenes tomen el control de su vida.