Por Esmas.com

Hasta hace pocos años la adopción se veía como la última opción para tener hijos y una situación un poco traumática para las parejas que no podían lograr concebir un niño. Los padres vivían la adopción como algo que había que ocultarle a los demás e incluso al propio hijo adoptado, para evitarle los supuestos problemas de integración que puede sufrir un "hijo diferente" y que en el futuro pudiera interesarse por su familia biológica, conocerla o irse con ella.

Pero con el tiempo se han superado muchos convencionalismos, la adopción ha ido ganando una mayor aceptación, han ido desapareciendo los prejuicios que la señalaban, y hoy en las grandes ciudades muy pocos se asombran al ver niños latinos, negros o asiáticos con sus padres adoptivos.