La anemia es una de las complicaciones más frecuentes durante el embarazo, y suele presentarse a partir del segundo trimestre del mismo. Si ésta no se trata médicamente podría ocasionar un crecimiento fetal deficiente, un nacimiento prematuro y/o un bebé de bajo peso al nacer. Pero sumándose a esos conocidos problemas, un nuevo estudio señala que los hijos de mujeres anémicas en el embarazo son más propensos a desarrollar esquizofrenia.