
Mandar a los niños al colegio con su lunch en una bolsa de plástico o de papel es de lo más común. Algunos guardan el almuerzo en la mochila y otros más llevan una lonchera, pero son muy pocos los que usan un bolso térmico para este fin. De acuerdo con un nuevo estudio, estas costumbres podrían derivar en un envenenamiento por alimentos.
Un 99% de las loncheras de niños preescolares contenían alimentos que habían sido empacados en temperaturas no seguras, según la investigación de la Universidad de Texas publicada en el Journal of Pediatrics. Los expertos explican que estos ambientes son ideales para el crecimiento de bacterias, que son la principal causa de envenenamiento por alimentos y otras infecciones bacteriales.











