El balbuceo del bebé es clave para diagnosticar el autismo El balbuceo es un juego para los bebés. Una vez que identificaron que tienen una voz, comienzan a abrir y cerrar la boca para hacer sonidos. Y aunque los pequeñitos no tienen control estas vocalizaciones azarosas, los balbuceos –que son más complejos que los ruidos que hacen los recién nacidos y aparecen luego del tercer mes de vida- son una señal clara de que un bebé está evolucionando adecuadamente.

Según los autores de una nueva investigación, el balbuceo de los niños autistas es distinto al del resto de los pequeños, y para ello crearon un dispositivo de grabación de voz que puede ayudar a detectar esta condición en niños que aún están en edad de hablar.

El sistema denominado LENA (Análisis de Lenguaje Ambiental, por sus siglas en inglés), graba los balbuceos de los bebés, analiza su evolución y es capaz de diferenciar, en un alto porcentaje de los casos, si el niño padece autismo o un desarrollo tardío del habla.