Los niños con rasgos físicos y aroma como el de sus papás reciben más apoyo suyo en comparación con aquellos que no son tan parecidos a ellos.

Un estudio realizado entre 30 familias de Senegal estableció el primer vínculo entre el tiempo y esfuerzo que invierte un padre en sus hijos, relacionado con el parecido que tienen entre sí, a pesar de que otros estudios han investigado sobre el mismo concepto.